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Entrevista:GÜNTER VERHEUGEN - COMISARIO EUROPEO DE LA AMPLIACIÓN

"Aún es pronto para pensar en Yugoslavia como aspirante"

Günter Verheugen, comisario europeo para la ampliación de la Unión Europea, mantiene que la integración de los países de Europa central y oriental en la UE es mucho más que un acuerdo económico: es un proyecto político de democracia para toda Europa. Verheugen, alemán de 56 años, asegura que la cumbre europea de Niza, en diciembre, va a ser un éxito. Las reformas que deben acometerse en Niza sentarán las bases para la Europa ampliada. En esa Europa, Verheugen no ve aún a los países balcánicos. Afirma que la velocidad es importante, pero la calidad de las reformas previas lo es mucho más. El comisario estuvo ayer en Madrid. Pregunta. ¿Se ha avanzado algo hacia la ampliación en la cumbre de Biarritz?

Respuesta. En esta cumbre no había que tomar decisiones. Se ha producido un interesante intercambio de opiniones para encontrar cómo y cuándo poner en marcha la ampliación de la Unión Europea. Los Estados miembros están persuadidos de que la Conferencia Intergubernamental de la ampliación debe concluir en Niza. Niza tiene que ser un éxito. Si no, la reacción de los países candidatos será muy negativa; sus ciudadanos, decepcionados, interpretarán que la UE no les quiere, no quiere la ampliación, no está dispuesta a cambiar sus políticas. Con todo, creo que después de Biarritz no hay motivos para ser menos optimistas que antes.

P. ¿Se han dado pasos suficientes para poner en marcha las reformas previstas para Niza?

R. Como comisario de la Ampliación creo que el problema político en Niza es completar totalmente las reformas para la ampliación y dejar cerrados los requisitos que han de cumplir los candidatos. Y tras la ratificación del Tratado de Niza, la UE estará preparada para dar la bienvenida a los primeros candidatos a partir del año 2002.

P. Después del cambio en Belgrado, ¿se puede pensar en Yugoslavia y en los países balcánicos como próximos candidatos a la ampliación?

R. Creo que es demasiado temprano para que Yugoslavia sea aspirante a la integración europea. Sí se puede considerar a los países balcánicos potenciales candidatos, pero habrá que ver primero cómo evolucionan tras el plan de estabilidad. Es pronto ahora, pero habrá que ver cuál es su evolución los próximos 10 años, su adaptación a la democracia y a las reglas del mercado. Y siempre tener en cuenta que la velocidad de integración es importante, pero que la calidad de las reformas emprendidas lo es aún más.

P. ¿Cuál será el calendario de la ampliación hasta la completa incorporación de los nuevos miembros?

R. El calendario ya está muy claro. Entre el 2003 y el 2005 son las fechas previstas para la incorporación de 10 de los candidatos. Los Estados miembros tienen que estar preparados para darles la bienvenida a finales del 2002, porque tiene que estar completada la reforma institucional y tener aprobado el presupuesto de la ampliación, y esta segunda parte ya está hecha. La Comisión prepara desde el año pasado informes sobre los avances realizados por los candidatos para decirles si están o no preparados para el 2002. La mayoría de los candidatos cree que podrán cumplir las condiciones de integración para el 2003-2005. Los criterios a cumplir son políticos y económicos. No hay duda de que todos cumplen las condiciones políticas, son democracias plenas, son Estados de derecho, y respetan los derechos humanos y los derechos de las minorías. Pero los criterios económicos son más complejos. Tienen que ser economías de mercado, deben tener mercados internos competitivos. Algunos están cerca, pero otros no.

P. Usted ha defendido que la ampliación no puede hacerse a espaldas de la opinión pública. ¿Cree que tendrá más beneficios que costes para la gente?

R. La participación de los ciudadanos no es sólo importante en materia de ampliación. En mi opinión, uno de los principales problemas de la UE es que la distancia entre las decisiones en los altos niveles comunitarios y la vida diaria de los ciudadanos europeos es demasiado peligrosa. La gente sabe que en Bruselas se toman decisiones que afectan a su vida, pero no sabe cuándo, cómo ni por qué. La ampliación es claramente un asunto que requiere la participación de los ciudadanos. En un país como España, la comprensión de la ampliación es mayor que los miedos que despierta, porque los ciudadanos españoles saben exactamente cuáles son los beneficios de la integración, porque los están disfrutando. España es una democracia estable y una economía pujante. Otros pueden ver más costes. Pero, para países que salen del comunismo, la integración no es sólo una cuestión de dinero, sino de libertad e igualdad. Los líderes de estos países no habrían podido poner en marcha tan rápido las reformas necesarias si no hubiera mediado la promesa de integración europea.

P. ¿Hay riesgos de involución si esas perspectivas se diluyen o se aplazan?

R. Sí, por supuesto. En esos países hay fuerzas hostiles al proyecto europeo. Además, en países que han luchado por su libertad hace sólo 10 años puede ser difícil ceder partes importantes de su soberanía a instituciones supragubernamentales como la UE. Y hay gente que les dice: "Los europeos, en realidad, no nos quieren, quieren sólo nuestros mercados, quieren quedarse con nuestros negocios". Si el proyecto de ampliación de la UE se retrasa o fracasa tendremos problemas en los países candidatos.

P. Una UE de 30 o más países, con cooperaciones reforzadas, ¿podrá ser algo más que un mercado común?

R. Tiene que serlo, porque ya es bastante más que un mercado común. Los países candidatos están negociando para lograr la integración plena. Sería una gran mentira decir que los nuevos miembros tendrán un nivel de integración inferior al de los países que ya forman la Unión. La UE no es sólo un proyecto para tener más carreteras o fondos estructurales, o de cohesión..., no es eso; es un proyecto político, una esperanza para los países candidatos por la que ellos quieren apostar de una vez por todas: pertenecer a la unión de países democráticos de Europa en condiciones de igualdad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de octubre de 2000