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'La virgen de los sicarios' narra una historia de amor "en el país del odio"

El autor Fernando Vallejo y el director B. Schroeder presentan el filme

"Me aburro mucho"

"La virgen de los sicarios no es un documental sobre los niños asesinos de Medellín. Ni es, ni pretendía serlo; lo habría escrito de otra manera. Es una historia donde están los sicarios, donde está la iglesia donde van en peregrinación. Y es una historia donde estoy sobre todo yo". Así define el escritor colombiano Fernando Vallejo (Medellín, 1942) la película que, basada en su libro autobiográfico, se estrena hoy en España. Vallejo, guionista del filme; el director, Barbet Schroeder, y el protagonista, Germán Jaramillo (que interpreta al escritor), presentaron ayer La virgen de los sicarios en Madrid después de su gran acogida en el Festival de Venecia. "La virgen de los sicarios es una historia de amor en el país del odio", sentencia Vallejo. Tras una larga conversación con este autor -uno de los más importantes y controvertidos de Colombia, a pesar de que vive desde hace 30 años en México-, surge sin asomo de dudas la palabra provocación. Es la que mejor lo define. Para comprobarlo, es necesario saber que este hombre se atrevió a decir en uno de los programas radiofónicos más importantes de su país que había que "matar al presidente Andrés Pastrana". "Yo no siento que estoy loco, lo que siento es un gran caos en la cabeza", aclara sin inmutarse.

Su sinceridad es a prueba de balas: "Estoy inventándome una forma fantástica de morirme. Yo quiero que Colombia me mate. Que me mate un sicario mandado por los paramilitares de Carlos Castaño, o por las narcoguerrillas, o por los capos de la droga, o por los generales del Ejército que mataron a Álvaro Gómez [un candidato a la presidencia]".

Como su fin último es "morirse", o en el peor de los casos dedicarse a "recoger perros abandonados en Medellín y Bogotá", Vallejo se empeña en retar a su país. "Insulto repetidamente para ver quién me mata. Y, como todo en Colombia, se quedará en la confusión. Si quieren una fecha para matarme que me digan y yo voy. Que me mate Colombia es una forma honorable de salir del horror de la vida", afirma el escritor, para quien su país no tiene "hacia dónde mirar". "Colombia mata 30.000 personas al año, que mate una más para que no vaya a perder el récord", dice, esta vez con cierto sarcasmo.Pero no todo es horror y ganas de morir en la existencia de Fernando Vallejo. La historia de amor fielmente reflejada en la película es suya. Es el relato de un hombre adulto, ya entrado en años, perdidamente enamorado de los sicarios de Medallo. "Los momentos más fulgurantes de mi existencia son los que he vivido en la cama con muchachos. Pagando o no pagando", confiesa el escritor. Y agrega: "El hombre es una máquina biológica programada para eyacular y todo lo demás es hipocresía, palabrería, cuentos".

Sin el menor reparo, Fernando Vallejo reconoce que no siente ninguna pasión por lo que hace. "Escribo por llenar el tiempo y porque no tengo otra cosa que hacer. Me aburro mucho". Así, por llenar las horas vacías, porque leer ya no le aportaba nada, porque el cine le decepcionó, porque no ve la televisión ni mira los periódicos, surgió La virgen de los sicarios (publicada por Alfaguara). De la misma forma que nacieron sus obras anteriores, varias de ellas autobiográficas, y editadas en España en un solo tomo titulado El río del tiempo.

La idea de llevar el libro (no novela, porque el autor considera que este término es demasiado para él) al cine fue de Barbet Schroeder, cuenta Vallejo. Sin volver a leer la historia, Vallejo, que también es biólogo y que hace muchos años había trabajado en cine, elaboró el guión. "Nunca leo mis libros y éste lo tenía olvidado. Lo reconstruí sobre recuerdos anteriores sin aferrarme a él", dice. La película ha desatado una polémica en Colombia, donde el filme podría ser censurado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de octubre de 2000