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Guillermo Carnero obtiene el Premio Nacional de Poesía por 'Verano inglés'

El poeta fue galardonado con el Premio de la Crítica por el mismo libro

El regreso del poeta valenciano Guillermo Carnero (1947) al mundo editorial tras nueve años de silencio no podía haber sido más exitoso. Su poemario Verano inglés obtuvo ayer el Premio Nacional de Poesía que, dotado con dos millones y medio de pesetas, concede el Ministerio de Cultura. Este "libro de amor, del primer poema hasta el último", en palabras de Carnero, ya ganó el Premio de la Crítica de poesía en castellano.

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Desde que salió a la venta a finales del pasado año, Verano inglés (editado por Tusquets) ha sido muy bien acogido tanto por la crítica especializada como por el público en general. El libro incluye 30 poemas escritos entre 1997 y 1998 y se centra en el relato de una relación madura, la que se establece en Inglaterra entre un cincuentón y una joven 30 años menor que él. Las referencias sexuales y el erotismo recorren los poemas del también reputado ensayista cuyo nombre fue uno de los Nueve novísimos poetas españoles, antología de José María Castellet publicada en 1970 que se ha convertido en un referente en los estudios de la literatura española contemporánea.

Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Alicante y licenciado en Ciencias Económicas, Carnero no ha abandonado el culturalismo que caracterizó aquel movimiento que respondía a los excesos socialrealistas de la época, pero sí ha dotado a su último poemario de un gran vitalismo e incluso, a juicio de algún crítico, de una mayor claridad que en trabajos precedentes.

En Verano inglés, al autor de libros tan aplaudidos como Divisibilidad indefinida (1990) o Música para fuegos de artificio (1989) no le importó "quitar el disfraz a su yo para relatar una historia de amor", según ha manifestado él mismo. Ayer, día de fiesta en la Comunidad Valenciana, el poeta no pudo ser localizado en su domicilio de Alicante.

Los poemas premiados recogen la experiencia amorosa desde la intensidad de su gozo hasta la muerte del amor y la nostalgia. Las referencias son múltiples y dispares. El recuerdo de la amada al escuchar una canción da pie al poeta a introducir ecos de la música de Elton John o Tom Waits. También se insertan en el contexto inglés anotaciones sobre la pintura erótica de los siglos XVIII y XIX, o la de Zurbarán. Sin olvidarse de invocar a poetas admirados como Apollinaire, Wordworth, Garcilaso o San Juan.

El gran dominio formal es una de las características más elogiadas de Guillermo Carnero, que en Verano inglés deja entrever apuntes autobiográficos que incluso llegan a convertirse en confesiones sentimentales, aunque, como él mismo señaló a propósito del Premio de la Crítica que le concedieron el pasado mes de abril, "mantiene las líneas del culturalismo". Esto implica un "aporte cultural mayor y visible" y un sustrato literario "en español y otras lenguas que supone una vuelta al barroco, a la vanguardia, que obligan al lector a tener bastantes referencias y que, en cierta manera, supone un problema de entendimiento", en palabras de Carnero, uno de los novísimos más representativos junto a Pere Gimferrer, Luis Antonio de Villena y Antonio Colinas.

El jurado del Premio Nacional de Poesía estuvo presidido por el director general del Libro, Fernando de Lanzas, y lo integraban también los escritores José Hierro, Carlos Bousoño y José Manuel Caballero Bonald, entre otros. Estació de França, de Joan Margarit, y Capitán imverno, de Ramiro Fonte, fueron finalistas del premio que se dio a conocer ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 2000