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Víctor Puerto, único espada en el segundo tramo de la Feria de Otoño

El diestro cierra una temporada con un centenar de corridas

"Había perdido el alma. Ahora, creo que ya la he encontrado". Habla un torero. Más en concreto, un Víctor Puerto exultante tras una temporada de infarto que mañana, en el segundo tramo de la Feria de Otoño, cumple con su cita más espectacular: él solo frente a seis toros en Las Ventas. "Este año estaba decidido a hacer cosas importantes, y éste es mi gran reto", comenta. La corrida de rejones de hoy, la cita con Victorino Martín el domingo y la corrida del día de la hispanidad el jueves completan el ciclo.

Le avalan 88 corridas en lo que va de año y el deseo de "reconciliarse" con la afición que tiempo atrás le consagró como el mejor. "Todo este año he estado intentando recuperar el tiempo perdido; volver otra vez a la ilusión de mis comienzos", afirma Puerto. El diestro se refiere a sus últimas temporada como novillero, en las que acabó en lo más alto del escalafón, y las primeras como matador. De hecho, su presentación en Las Ventas en 1996 se saldó con una salida a hombros. Triunfo que se repetiría algunos días más tarde en la misma Feria de San Isidro."Es un tópico, pero está claro que le debo mucho a la afición de Madrid. Lo del sábado es una forma de agradecimiento", insiste y da un repaso veloz a unos últimos años castigados por la mala suerte. "Perdí el alma. No toreaba como realmente lo sentía y lo siento. Pero eso ya ha acabado", añade.

Este torero de 27 años, nacido en Ciudad Real y afincado en Sevilla, empezó la temporada 2000 el primero. En Valdemorillo (Madrid), la plaza más madrugadora, él fue el que más corridas contrató. "Luego, me hinché a torear en los mal llamados pueblos. No quería que en ningún caso me acusaran de falta de ganas y de esfuerzo" En mayo, la cita con San Isidro la cumplió en dos carteles acorazados: los toros de Dolores Aguirre y Guardiola en la dura y temida última semana de la feria.

Y así, hasta llegar a casi 90 citas. "Lo mejor de todo es que me he sentido recuperado. La afición ha vuelto a confiar en mí y yo siento que es así", afirma con la mente puesta en Pamplona, Bilbao, la feria de San Miguel de Sevilla, Salamanca y, por supuesto, Madrid.

"Este año no ha habido momentos malos. Todo ha ido de maravilla...", aquí se para, reflexiona y rectifica levemente: "Lo único malo es el sentir, como me ha pasado, que me había sido infiel. Estos años de atrás no era yo el que estaba delante del toro".

Acaba la conversación y Víctor Puerto prosigue su camino. Le esperan unas vacas en el campo. "No puedo parar. La afición y las ganas no me dejan". Con el mismo gesto de rutina con el que otros cumplen diariamente en su trabajo, él lo hace con su muleta. Dos días antes de la gran cita son vacas, el sábado serán seis toros yerrados con las divisas de Sánchez Ybargüen, Los Eulogios, Guardiola, Millares, Carmen Segovia y Guadalest. "La eleción no ha sido mía. Serán toros acordes con las condiciones de la plaza. En cualquier caso, con todos ellos me he visto esta temporada y con todos algo se ha hecho".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de octubre de 2000