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Crítica:TEATRO - 'SOPA DE MIJO'

Segunda vida

Es difícil olvidar Aquí no paga nadie, de Dario Fo, con una espléndida Esperanza Roy, y con Nicolás Dueñas y Ángel de Andrés. El programa de esta obra no dice nada, seguramente por problemas de derechos o de contratos, pero esta Sopa de mijo es una revisión de aquella obra: una acertada revisión, porque el sainete a la española se funde fácilmente con el grotesco italiano.La continua alusión de los personajes a temas del día, a palabras de moda o a situaciones recientes, trata de hacer olvidar el pasado. No hace falta. Derechos aparte, y allá autores y versionistas y traductores entre ellos, lo que Fermín Cabal crea sobre la antigua obra es un sainete cómico que hace reír continuamente a los espectadores.

Sopa de mijo para cenar

Versión libre (de Aquí no paga nadie, de Dario Fo) de Fermín Cabal . Intérpretes: Gerardo Malla, Gloria Muñoz, Francisco Maestre, Marta Bódalo, Carlos Viaga y Felix Gontan. Música de Ramón Malla, escenografía y vestuario de Ramón B. Ivars. Director: Juan Antonio Ortega. Teatro Arlequín, de Madrid.

Un diálogo propio, una crítica a nuestra sociedad vigente y un estímulo para que los actores no se contengan y recuerden a los antiguos cómicos de éxito.

El público lo acoge con entusiasmo. Se sienten aludidos, aunque me imagino que la situación de pobreza en que se desarrolla la acción no afecta directamente a estos espectadores: lo que sí les afecta es una sensación de que vuelve un teatro perdido. Lo premian.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de septiembre de 2000