Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Agradecimiento

Hace ahora alrededor de un año tuve la satisfacción de recibir el Premio Rey Jaime I de Medicina Clínica, concedido por un jurado en el que los buenos auspicios del profesor Grisolía habían logrado incluir nada menos que cuatro premios Nobel, entre ellos el padre de la inmunología de los trasplantes Jean Dausset. Pensaba yo entonces que con ello alcanzaba el máximo reconocimiento que mi país podía otorgarme por la labor desarrollada al frente de la ONT (Organización Nacional de Trasplantes). Hoy reconozco que me equivoqué.Las recientes decisiones del Ministerio de Sanidad vetándome para representar a España en el Consejo de Europa o para trabajar en la ONT de nuevo me han proporcionado, supongo que para su sorpresa, tal cantidad de muestras de cariño, apoyo, amistad y respeto por mi trabajo procedentes de toda España, que para mí superan con mucho cualquier expectativa o experiencia previa. Más aún si tenemos en cuenta la unánime reacción de mis compañeros, los profesionales de la sanidad, muchos sin relación alguna con los trasplantes, y sobre todo los enfermos y sus familiares, cuya atención a fin de cuentas es la única razón de ser de nuestro trabajo. Como médico y firme defensor de nuestro Sistema Nacional de Salud no hay nada que para mí tenga más valor que los apoyos de estos dos colectivos. Sé que gran parte de ellos están inspirados no ya por mi persona, sino por la sensación de irrealidad que provoca un retroceso voluntario y caprichoso en un foro internacional sobre un tema emblemático de modernidad como es éste y en cuyo éxito ha colaborado de una u otra forma toda la sociedad española. Demasiado olor a rancio en fondo, forma y modos de actuación como para pasar inadvertido.

Dada la imposibilidad de contestar personalmente a todas las muestras de apoyo, quiero aprovechar estas líneas para agradecerlas muy sinceramente. Me han ayudado a encajar las atrabiliarias explicaciones que se le iban ocurriendo sobre la marcha al inefable equipo ministerial y me han confirmado que, aunque la independencia tiene un coste, al final merece la pena y te permite vivir en paz contigo mismo. Muy especialmente quiero agradecer a la señora ministra haberme dado una oportunidad irrepetible de palpar el cariño de tanta gente y, sobre todo, que en un tema como éste, acerca de Europa y la medicina moderna, no haya utilizado sus pintorescos ejemplos-metáforas con los que aparentemente cree que conecta con la gente. No habría podido resistirlo.- Rafael Matesanz. Jefe de sección de Nefrología del hospital Ramón y Cajal de Madrid.

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