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El presidente indonesio planta cara a Suharto y ordena detener a uno de sus hijos

El presidente indonesio, Abderrahman Wahid, ordenó ayer la detención de Tommy Suharto, el quinto hijo del ex dictador, por su presunta vinculación con el atentado a la Bolsa de Yakarta, donde murieron 15 personas el pasado miércoles. Con esta decisión, Wahid planta cara al ex dictador y a su entorno, que el Gobierno ve detrás de los últimos atentados contra la celebración del juicio a Suharto por desvío de fondos durante su mandato. La incomparecencia ante la justicia del ex dictador ha desatado una ola de graves disturbios en el país.

Acuerdo sobre Timor

El fiscal general del Estado, Mazurki Darusman, y el ministro de Economía, Rizal Ramli, afirmaron el pasado jueves que los últimos atentados perpetrados en Yakarta, siempre en vísperas de los interrogatorios con el proceso a Suharto, estaban relacionados con la familia del dictador. Durante más de 30 años de poder absoluto, el clan Suharto ha acumulado un patrimonio que supera los 40.000 millones de dólares (casi ocho billones de pesetas), según las estimaciones del propio Wahid.Nada se movía en el mayor archipiélago del mundo, con más 17.000 islas y unos 200 millones de personas (un 88%, musulmanes), sin dejar algún beneficio en la familia. Las grandes compañías de sectores básicos como la luz, el agua, el teléfono o las autopistas nacionales rindieron durante años jugosos beneficios al clan, sus amigos y testaferros. A Tommy Suharto, de 38 años, se le atribuye un imperio que supera los mil millones de dólares entre sus intereses en varios grupos de aviación, la distribución de petróleo, las autopistas nacionales y el control de la venta de coches importados.

Un portavoz de la presidencia de Indonesia confirmó ayer a Efe la orden de detención, aunque no precisó las acusaciones exactas contra Tommy Suharto, que también podrían estar relacionadas con la apropiación de fondos del Estado, una investigación emprendida hace meses por la Fiscalía General.La policía había acordonado la calle donde vive el ex dictador en previsión de nuevos enfrentamientos entre partidarios y opositores al tirano, que en los últimos días han provocado serios disturbios en la capital. Altos mandos del poderoso Ejército indonesio, todavía fieles a Suharto y nostálgicos de su poder absoluto, se resisten a perder los privilegios que gozaron durante décadas y no han dudado en emprender una campaña de desestabilización en el país para impedir cualquier tipo de investigaciones sobre sus fantásticos abusos.

Por otro lado, las autoridades de Yakarta y el responsable de las Naciones Unidas en Timor Oriental, el brasileño Sergio Vieira de Mello, firmaron ayer un acuerdo para organizar la asistencia y repatriación de los más de 100.000 deportados que aún permanecen en los campos de refugiados del área occidental de la isla. No obstante, Vieira de Mello y el presidente de la resistencia timorense, Xanana Gusmao, dudan de que las autoridades civiles puedan controlar a los sectores involucionistas del Ejército que, día a día, desobedecen las órdenes del Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de septiembre de 2000

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