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Arata Isozaki propone un conjunto de edificios en forma de biombo para abrir Bilbao a la Ría

El Arata Isozaki, autor del Palau Sant Jordi para los Juegos Olímpicos de Barcelona, presentó ayer el proyecto definitivo para Uribitarte, un conjunto de edificios colocados a modo de "biombo", en palabras del arquitecto japonés, que pretende convertir en la puerta del ensanche de Bilbao hacía la ría del Nervión. Isozaki atea (puerta de Isozaki), como denominan al proyecto sus promotores, se levantará sobre el antiguo depósito franco, en la misma orilla sobre la que se cimienta la transformación de la ciudad, una zona dedicada antaño a instalaciones portuarias e industriales.

Isozaki ha ideado un conjunto arquitectónico marcado por la diversidad, que se levantará sobre el antiguo depósito franco de Uribitarte. Diversidad de materiales, pues los siete edificios que integran el conjunto arquitectónico combinarán la piedra, el ladrillo y el cristal; y diversidad de usos, porque albergarán 280 viviendas, además de oficinas y comercios. Dos de los edificios forman una enorme puerta -de 22 alturas, unos 80 metros-, y entre ellos se abre una gran escalinata que enlazará con la pasarela peatonal sobre el Nervión diseñada por Santiago Calatrava.La visita de Isozaki a Bilbao ayer fue brevísima. Lo justo para presentar durante una hora su proyecto en conferencia de prensa en el palacio Euskalduna. Los cinco edificios que imitan la forma de un biombo forman un enorme espacio urbano, una plaza abierta a toda la ciudadanía. Habitar las 280 viviendas previstas -con una superficie total de 36.000 metros cuadrados- estará en cambio al alcance de unos pocos, dada la espectacular revalorización que ha sufrido el entorno de la ría por el efecto Guggenheim. Este espacio estará flanqueado, en dos de sus lados, por sendas fachadas del antiguo depósito franco y parte de otra en el frente, en ruina desde hace años. Esta iniciativa urbanística es el capítulo final de la larga historia de problemas que han rodeado al depósito franco de Uribitarte. El proyecto inmobiliario original de Uribitarte terminó hace una década en escándalo y un agujero financiero de 11.000 millones de pesetas. El futuro del depósito franco, enmarañado durante años por litigios, empezó a aclararse en el verano de 1999, cuando los acreedores aceptaron el pago del 15% de la deuda por parte de Vizcaína de Edificaciones. Esta empresa es la promotora de la Isozaki atea.

Un escenario de convivencia

El arquitecto, autor también del Museo del Hombre en A Coruña, recordó que la zona dejará de ser el lugar "solitario" e inhóspito que es hoy; se convertirá en un animado escenario de convivencia ciudadana. Los promotores preven construir, además de viviendas de diversos tamaños, mil metros cuadrados de oficinas y 4.000 de establecimientos comerciales y de ocio.Hacer realidad el proyecto, que, según explicó Isozaki, unirá la ciudad a la ría que le vincula al mar, costará unos 15.000 millones de pesetas. Vizcaína de Edificaciones busca socios privados y, según fuentes de la empresa, el BBVA y La Caixa financiarán la operación a partes "casi iguales". Las obras, que comenzarán posiblemente el año próximo, durarán tres años. Su inicio está aún pendiente de trámites en el Gobierno vasco y la Diputación, así como de recibir las licencias municipales definitivas. Los promotores esperan empezarlas el año próximo.

El Ayuntamiento de Bilbao obligó al arquitecto a reducir en un 16% el volumen de su proyecto inicial porque rebasó los límites establecidos por la normativa municipal, que a su vez fue retocada para adaptarla a la idea de Isozaki. Los terrenos fueron recalificados por el Consistorio, puesto que inicialmente eran sólo para oficinas. Las dos torres rondarán los 80 metros de altura, algo más que el edificio Albia, el más alto de la zona.

El gerente de Ibaibide, Juan Luis Pereira, sociedad promotora perteneciente ahora sólo a Vizcaína de Edificaciones, restó trascendencia a las críticas de un colectivo de ciudadanos, buena parte de ellos vecinos de Uribitarte, que considera que el proyecto de Isozaki "es especulación, destruye el contexto y el patrimonio cultural y no es sostenible". Pereira respondió que en cierta manera se esperaban las protestas de algunos, puesto que "todo gran proyecto despierta controversia". "No íbamos a ser menos que el Guggenheim [de Fran O. Gehry] y el metro [de Norman Foster], muy criticados al principio pero muy admirados ahora por todos los bilbaínos", dijo. Los arquitectos Iñaki Aurrekoetxea y Xabier Eizaguirre colaboran con Isozaki en este proyecto.

La obra de Isozaki estará a menos de un kilómetro del Museo Guggenheim. Fue la pinacoteca la que propició el primer contacto del arquitecto con Bilbao, explicó ayer en la presentación del proyecto definitivo. Isozaki diseñó hace dos veranos el montaje en el museo de la exposición China: 5.000 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de septiembre de 2000

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