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El hospital de Melilla falseó la hora de la muerte de un bebé, según sus familiares

Los padres aseguran que falleció tras esperar en urgencias tres horas sin ser atendida

La familia de Yousra el Founti, la niña marroquí de tres meses que falleció hace una semana en Melilla mientras esperaba a ser atendida en urgencias del Hospital Comarcal, está convencida de que el centro falseó la hora de defunción de la pequeña. Los familiares del bebé tuvieron que solicitar al centro el certificado de defunción dos veces, ya que en el primer documento que se expidió no constaba la hora del fallecimiento y contenía un error también en las fechas. En el segundo parte, la hora oficial de la muerte aparece tachada y rectificada.

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Determinar la hora de la muerte del bebé es importante porque la familia sostiene que ocurrió a la una de la madrugada del 27 de agosto, tres horas después de que la madre y un tío de la pequeña llegaran a urgencias del Hospital Cormarcal de Melilla. En cambio, el hospital sostiene que el óbito sucedió a las 11.30 de la noche del día 26, tras hora y media de espera. La familia acudió al Hospital Comarcal tras cruzar la frontera española, pues reside en la localidad marroquí fronteriza de Farjana. El padre de la pequeña regenta una pescadería en el Mercado Central de Melilla y gracias a eso dispone de Seguridad Social. El primer certificado de defunción se solicitó el 30 de agosto, tres días después de presentar la denuncia por negligencia contra el servicio de urgencias. Según explicaba ayer a este periódico Mimún, el tío de la pequeña que ahora ejerce de portavoz de la familia, cuando los padres de Yousra vieron el papel, constataron que había varios errores: se había omitido la hora de la defunción y constaba el 22 de agosto y no el 26 como fecha del ingreso en urgencias. También estaba equivocada la fecha de expedición: el 30 de septiembre por el 30 de agosto. Sin embargo, el facultativo no había olvidado hacer constar que "varios hijos de la pareja habían muerto antes del primer año de vida". Así, la familia volvió a solicitar un nuevo certificado, en el que sí figura la hora oficial del óbito, las 23.30, escrita sobre otro tachón.

La familia está convencida de que la omisión de la hora en el primer certificado obedece a un intento por parte del centro de "eludir responsabilidades". La madre y el tío de la pequeña también sostienen que la niña estaba aún viva, y no muerta como asegura el hospital, cuando la dejaron en manos del personal del centro, aunque, dice Mimún, "eso es lo de menos".

El tío de la pequeña anunció ayer que su abogado prepara una querella contra el centro y que cuenta con varios testigos que corroboran su versión. Este periódico intentó ayer sin éxito hablar con los responsables del Hospital Comarcal para conocer su versión. Su director gerente, José Luis Morillo, anunció el viernes la apertura de una investigación interna.

El Hospital Comarcal de Melilla se encuentra en la parte alta de la ciudad. La zona de urgencias está en obras por lo que la madre y el tío de Yousra esperaron en la calle, al igual que gran parte de los pacientes.

Mimún dice que no cree que haya motivaciones xenófobas en la falta de atención y subrayó que el servicio de urgencias está siempre saturado -algo que han reconocido en días pasados los propios responsables del hospital- y que "el centro no prioriza los casos que van llegando en función de su gravedad, sino que los atiende por el orden estricto de llegada, lo que es inadmisible".

"Un pediatra del hospital que estaba de guardia aquella noche me dijo que ni siquiera le habían notificado que había un bebé en urgencias", añade. Según se hace constar en la denuncia, la madre intentó entrar tres veces en la sala donde estaba el personal y en todas las ocasiones fue expulsada. La denuncia especifica también que fueron los demás pacientes que esperaban a ser atendidos los que rogaron "a gritos" que atendieran al bebé agonizante.

La denuncia presentada por la familia de Yousra el Founti no es la única que se ha producido este mes por negligencias contra el centro médico de Melilla. El pasado 28 de agosto, Abdelkadef L., un marroquí que regenta desde hace años un bar en Barcelona, presentó otra denuncia ante el Juzgado de Guardia de Melilla contra el servicio de urgencias. El 25 de agosto, este hombre de 43 años se presentó en el Hospital Comarcal de Melilla con una fuerte arritmia cardiaca. Según explica en la denuncia, después de 20 minutos de espera le imploró a una enfermera que "se encontraba muy mal", a lo que ésta respondió que "se fuera a una clínica privada".

Ante esta respuesta, Abdelkadef F. acudió a la clínica que Asisa tiene en Melilla, donde le diagnosticaron un conato de infarto y, ante la falta de medios para atenderlo, le recomendaron que regresara al hospital público donde, tras leer el parte del centro privado, lo ingresaron rápidamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de septiembre de 2000