Reportaje:VERANO 2000OFICIOS VERANIEGOS Willy Nijsen

Residencia para perros y alivio para sus dueños

,Por sus manos han pasado casi 400 perros en los últimos tres años. En temporada estival, se convierte en el auténtico salvavidas de muchos perros. Sus dueños evitan cualquier tentación de abandono cuando emprenden los viajes de vacaciones. Se encomiendan a la Escuela Canina Maya, que dirige en Chiclana (Cádiz), desde 1997, Willy Nijsen, holandés de 40 años. Los canes son confiados a su cuidado y educación, principalmente aquellos con conductas más agresivas o díscolas.

Los ariscos e insociables son, precisamente, los preferidos por Willy. "Me interesan los perros que, por su forma de actuar, tengan un futuro más delicado porque sus propietarios ya no los aguantan", explica este holandés, que adquirió una dilatada formación en centros terapéuticos para perros en su país.

A sus conocimientos teóricos, suma una dilatada experiencia en el trato con estos animales. De hecho, confiesa hablarles a la cara y, en la mayoría de las ocasiones, le gusta hacerlo a solas. Es su clero, según reconoce. "Es la mejor forma de compenetrarnos y que exista una comunicación real", subraya, al tiempo que hostiga los estereotipos que comulgan con una educación basada en métodos represivos.

Su verdadera vocación es el entrenamiento de los perros con dos vertientes claramente definidas: la resocialización de los perros problemáticos y la educación preventiva. El papel de residencia eventual es, para Nijsen, secundario. Aún así, asume la importancia de esta doble oferta. Las instalaciones que regenta tienen capacidad para 15 o 20 perros, según tamaño, raza y carácter. Por término medio, los perros permanecen de 10 días a dos semanas, aunque hay casos en los que los dueños han recogido de nuevo a sus animales al cabo de tres meses.

"Son unos irresponsables", espeta este amante de los perros, que confiesa no entender cómo las personas no terminan de asimilar a los canes como miembros de la propia familia. "La culpa de todo tiene su origen en la educación de la gente", sostiene Nijsen, quien lamenta que esté permitido adquirir un perro sin que te exijan conocimientos básicos sobre los canes. "Uno se compra un coche con carnet de conducir. Lo mismo debería ocurrir con los perros", propone.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0030, 30 de agosto de 2000.