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La patronal pide a la Generalitat que emule a Cataluña en la formación de trabajadores

La falta de mano de obra se repite en casi todos los sectores productivos de la Comunidad Valenciana, pese a la larga lista de desempleados. La patronal no dispone de datos pormenorizados y fiables, aunque asegura que las empresas de hostelería, construcción, cerámica, textil, calzado, transporte y agricultura están en disposición de contratar a decenas de miles de trabajadores cualificados. Mientras se recaba información sectorial para completar un mapa de necesidades, los empresarios piden al Consell que emule a Cataluña en la formación de especialistas.

A la espera de respuesta

Desde prácticamente todos los sectores se reclama mano de obra especializada, que aseguran no encontrar en las listas de desempleados ni en los centros de formación profesional. La patronal, por boca de Javier López, secretario general de la Confederación Empresarial de Alicante (Coepa), pide al Consell que, "sin improvisaciones", imite a la vecina Cataluña en los planes de formación de trabajadores cualificados, ante la certeza de que los que se organizan aquí no dan respuesta a las necesidades del mercado.La patronal pone como pauta y modelo "de lo que hay que hacer" el Instituto Gaudí de la Construcción, con sede en Barcelona, gestionado por un patronato en el que se han integrado todos los agentes sociales que intervienen en el sector de la construcción: Administración autonómica, empresarios y sindicatos. El nivel de especialización que alcanzan los alumnos en dos años es tal "que se los quitan de las manos" incluso antes de finalizar los ciclos formativos, según López.

La deficiente especialización preocupa a la patronal. "Es un tema complejo, y nada fácil de solucionar", reconoce el secretario general de Coepa. Emular a Cataluña es viable, siempre que se haga sin improvisar, con la suficiente infraestructura y los medios técnicos, humanos y económicos adecuados, asegura.

Hasta que eso llegue, los empresarios reclaman a la Administración que se pueden agilizar los trámites para importar mano de obra del exterior, a la que someterían a procesos de formación antes de formar parte del mercado laboral. "No es un capricho: primero queremos contratar a nuestros trabajadores, pero se deben superar las dificultades legislativas y burocráticas para contratar a extranjeros si aquí no encontramos lo que buscamos", señala Javier López.

La Confederación Empresarial Valenciana (CEV) reconoce la gravedad del problema, pero todavía no se dispone de estudios en los que se cuantifiquen por sectores las necesidades de mano de obra. Sólo en Castellón se reclaman 5.000 trabajadores, para todos los sectores, y desde Alicante, Coepa dice que hablar de cifras es siempre coyuntural, y que pueden producirse modificaciones a la baja o al alta dependiendo de la época del año que se analice. "La prudencia nos debe guiar en estas cuestiones, aunque se puede decir sin temor a equivocaciones que falta personal en todos los sectores, subsectores y especialidades posibles", remarca López, para quien la lista de especialidades del Inem y el Instituto Valenciano de Empleo "no son reales: pura ficción". El portavoz de Coepa mantiene la tesis de que esos organismos son meros recepcionistas de datos, "pero que el trabajador cumpla las características y el nivel de especialización que reclama el mercado es otra cuestión, porque podemos encontrar muchos peones para la construcción, pero no una cuadrilla especializada ni un buen oficial de primera que la dirija, y ahí está el problema".La construcción es uno de los grandes damnificados por la escasez de trabajadores. Y es que hacía años que no se construía tanto. Pablo Martínez, secretario general de la Federación de Empresarios de la Construcción de Valencia, reconoce que la pequeña desaceleración que ha registrado el sector no ha aliviado la escasez de trabajadores. "Fue un problema crónico en 1999, y continuará", asegura.

En 1999, la Federación preparó en su propia casa de oficios a decenas de personas, pero la gente no acabó el año de preparación. "A los seis o siete meses de curso la gente ya se había colocado", explica Martínez. A estas alturas del año, la Administración todavía no ha autorizado la programación de esta escuela taller, lo que resulta inexplicable si se tiene en cuenta la perentoria necesidad del sector. La federación de constructores ha organizado incluso cursos para inmigrantes. "El año pasado se formó a gente del África subsahariana en construcción de estructuras", dijo Martínez, un proyecto en el que se colaboró con el Centro de Ayuda al Refugiado. Pero esto no es una solución.

En estas circunstancias, la mano de obra se ha encarecido, y también los materiales, lo que ha alargado las carteras de pedidos de las constructoras. "Si antes había compromisos para cuatro o seis meses, ahora existen encargos para un año o más", concluye la patronal.

Junto a la hostelería y la construcción, el campo anda también escaso de personal, sobre todo en las campañas de recolección. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) estima que son necesarias 25.000 personas para las labores agrícolas de la Comunidad Valenciana. Según su presidente, Cristóbal Aguado, los momentos más críticos son las épocas de recolección. "Esto sólo puede suplirse con mano de obra foránea y así lo hemos solicitado a la Administración", explica Aguado. Se ha recurrido al destajo para aliviar la situación, pero esta práctica ha impedido una buena recolección. Con la campaña de la vendimia tan cerca la necesidad de mano de obra se volverá acuciante. "No es un fenómeno exclusivo de la Comunidad, el resto del país también lo sufre", agrega Aguado.

Las organizaciones agrarias se han reunido con las de otras comunidades autónomas para intentar coordinar migraciones interiores. Serían grupos de recolectores dispuestos a recorrer el país de acuerdo al calendario de recolección, pero tampoco hay tanta gente dispuesta.

La patronal quiere que la Administración colabore con los países con mano de obra y se creen oficinas al estilo de las de la vendimia francesa. "Ahora sólo nos falta una respuesta", dice Aguado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de julio de 2000

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