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La UPV edita un catálogo de escultura pública con 652 obras

Diferencias territoriales

La Universidad del País Vasco (UPV) ha editado el primer catálogo de escultura en espacios públicos de las tres provincias vascas, en el que se recoge la existencia de 652 obras instaladas entre 1945 y 1997. La publicación, calificada de "fría y aséptica, sin valoraciones críticas" por su director, el catedrático de Historia del Arte Kosme de Barañano, presenta una fotografía de cada escultura, acompañada de una ficha técnica con datos básicos sobre el autor, título, materiales empleados, ubicación y estado de conservación. La elección de obra para espacios públicos ha promocionado a artistas vascos. Los autores del catálogo han identificado a 258 escultores y nueve grupos, y de ellos sólo una decena proceden del extranjero. Los autores del estudio interpretan que el apoyo a los escultores locales ha motivado que exista una elevada nómina de artistas que no han tenido una continuidad en su trabajo. Así lo demuestra que sea alto el número de autores con una sola escultura, o con obra expuesta sólo en un municipio.

Ni los más importantes han escapado del localismo: sólo cuatro artistas -Néstor Basterretxea, Agustín Ibarrola, Eduardo Chillida y Lorenzo Askasibar- están representados en las tres provincias. Y otros creadores consagrados carecen de obra fuera de su provincia, como Jorge Oteiza, quien no cuenta con esculturas en Vizcaya [está previsto instalar una junto al Ayuntamiento de Bilbao] o Ricardo Ugarte, que sólo tiene obras en Guipúzcoa.

El autor con más esculturas públicas es Joaquín Lucarini, con 23 obras catalogadas, seguido por Agustín Ibarrola, con 20, aunque 12 corresponden a una serie de estelas colocadas en puertos vascos.

El catálogo descubre claras diferencias territoriales. Guipúzcoa es la provincia con más esculturas, aunque Vizcaya le supera en número de municipios con obras públicas. En Álava, apenas existen esculturas fuera de Vitoria. Las tres capitales también muestran contrastes. La ciudad de Vitoria destaca por el esfuerzo realizado para mostrar en sus calles y plazas el trabajo de los principales escultores vascos. En el caso de Bilbao, el cierre del estudio en 1997 ha impedido la inclusión de obras de instalación reciente y las que ya están previstas en el paseo de Abandoibarra.50 años de escultura pública en el País Vasco es el resultado de una investigación de campo realizada por las doctorandas en Historia del Arte Celia Rodríguez Pelaz y Maite Echart, y el trabajo complementario del profesor de Escultura Ángel Garraza y el profesor de Comunicación Visual José Manuel Susperregui.

La previsión inicial de catalogar un centenar de esculturas, se vio desbordada al poco tiempo de comenzar el estudio. El primer obstáculo a superar fue la inexistencia de catalogaciones del patrimonio público, incluso en los municipios más importantes, como Bilbao.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de julio de 2000