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Alfredo Pita revive el 68 peruano en 'El cazador ausente'

En 1985, Arturo Pereda regresa a su país, Perú, tras 15 años de ausencia más o menos voluntaria en Alemania. Cree que durante todo este tiempo ha podido olvidar sus correrías en un pequeño grupo revolucionario, pero el pasado -la violencia que el grupo descargó contra un supuesto traidor- le persigue. Éste es, a grandes rasgos, el argumento de la primera novela que Alfredo Pita (Celendín, Perú, 1948) publica en España. El cazador ausente (Seix Barral) ha sido publicada también en Francia, Italia, Alemania, Grecia y Portugal, según lo estipulado por el veredicto del premio Las Dos Orillas del Salón Iberoamericano del Libro, concedido a Pita en Gijón en 1999. Cuenta Pita, periodista de la agencia France Presse en París, que ésta es una novela que "narra hechos plausibles de la vida de la generación del 68 en Perú". Es, en otras palabras, "una biografía colectiva que utiliza elementos de la experiencia y del imaginario" de su generación. Es un viaje al pasado que, dice, no es muy frecuente en la literatura latinoamericana: "La generación de los sesenta en América Latina es todavía una generación sin novela".

El cazador ausente emerge, pues, de la necesidad de recordar: "Yo soy alguien", expone, "que intenta desnudar a fondo la verdad de las cosas y de los hechos a través de la memoria". Aunque a veces haga daño: "La mía fue una generación generosa, hambrienta de justicia, que ambicionó mucho e intentó muchas gestas. Pero en algunos casos también decepcionó, traicionó y se negó a sí misma. Estos contrastes asustan, pero hablar de ellos es absolutamente necesario para entender el después".

En el caso de Pita, su objetivo es contar la evolución de Perú en los últimos 40 años, en un ciclo que lleva por nombre El tiempo señalado y del que El cazador ausente forma parte. Una parte que se centra en la lucha clandestina y guerrillera contra un poder oligárquico, concentrado en "unas cuantas familias que gozaban de todos los privilegios" y que, a pesar de la derrota, "marca el inicio de la búsqueda agitada a la que se ha lanzado Perú ahora. Un país que, pese al señor Fujimori, está buscando un camino hacia la civilización y la democracia", opina el autor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de julio de 2000