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El Parlamento Europeo endurece las normas contra las tabacaleras

La iniciativa prohibirá el uso del término 'light'

El Parlamento Europeo endureció ayer, en sesión plenaria, la propuesta de directiva de la Comisión Europea para limitar en la UE la fabricación y venta de tabaco. La Eurocámara estableció el aumento del espacio destinado en las cajetillas a las advertencias sanitarias, el endurecimiento de los mensajes -por ejemplo, "fumar es un suicidio"-, la eliminación del término light y la reducción de niveles de nicotina y alquitrán. Casi todas las medidas se aplicarán, finalizada la tramitación de esta norma, en 2004.

Los niveles máximos establecidos por los eurodiputados coinciden con los previamente propuestos por la Comisión para el alquitrán -reducirlo de 12 miligramos a 10 por cigarrillo-, el de nicotina -un miligramo- y el de monóxido de carbono -10 miligramos-. La Comisión Europea, el Consejo de Ministros y el Parlamento Europeo quieren ofrecer con esta directiva a los ciudadanos europeos la protección suficiente frente a los efectos perjudiciales del consumo de tabaco y garantizar que en la UE existen los mismos niveles máximos permitidos para los componentes nocivos del humo de tabaco. Las limitaciones son muy estrictas y está previsto que entren en vigor el 31 de diciembre de 2003 o cuando se cumplan tres años desde la adopción de la directiva.Los fabricantes tendrán que declarar en sus productos cuáles son los ingredientes distintos del tabaco, especialmente los aditivos. La Eurocámara quiere que se prohíba el uso de amoniaco a partir del 31 de diciembre del año 2003, porque está demostrado que genera mayor dependencia al consumidor.

En la actualidad, los Estados miembros tienen reglamentaciones diferentes, "lo cual se traduce en niveles de información y de protección insatisfactorios", según la Comisión Europea.

La propuesta de la Comisión Europea afecta también al etiquetado de productos de tabaco. El Parlamento Europeo desea que sea más dura y que, en lugar de decir que "el tabaco mata", se utilice la expresión "fumar es un suicidio". Según esa propuesta, la frase irá impresa en caracteres claros y grandes, en negro sobre fondo blanco y rodeada por un fondo negro en el anverso de la cajetilla. La Eurocámara también ha propuesto que esa advertencia ocupe el 35% de la superficie del envase, en lugar del 25% como ocurre en la actualidad, y que figure también en las máquinas expendedoras.

La otra advertencia que ha hecho la Eurocámara es que "el tabaquismo pasivo daña a las personas a su alrededor, especialmente a los niños", y esa frase podrá ir acompañada de expresiones como "fumar mata a medio millón de personas al año en la UE", "fumar provoca cáncer y enfermedades cardiovasculares" o "al fumar se está usted matando a sí mismo".

El reverso de las cajetillas recogerá las advertencias adicionales. La Eurocámara quiere que también en ese aspecto se sea más preciso y, en consecuencia, ha propuesto frases más directas, como "fumar provoca impotencia", "fumar reduce la fertilidad", "fumar crea dependencia" o bien "proteja a los niños: no les haga respirar el cóctel tóxico de productos químicos presentes en el humo del tabaco". El Parlamento también quiere más espacio para esas advertencias, un 45% en lugar del 25% propuesto por la Comisión. En cuanto al contenido, que irá en el lateral de la cajetilla, la Eurocámara propone un espacio superior, del 30% en vez del 10%.

El otro punto importante es limitar las descripciones engañosas de ciertos productos. Términos como "light", "ultralight", "bajo en nicotina" o "mezcla" pueden incitar al consumo de tabaco bajo la creencia de que esos productos son menos perjudiciales para la salud, cuando en realidad, señala el Parlamento, provocan "formas nuevas y más mortales de cáncer, en particular entre las mujeres fumadoras". Tal práctica publicitaria es denunciada como engaño para los fumadores que quieren dejar el tabaco y acuden a estos productos porque creen que les ayudarán a conseguirlo.

El Parlamento Europeo introdujo una enmienda a la propuesta de directiva presentada por la Comisión Europea para aplicar la normativa también a las exportaciones de tabaco de la Unión Europea a terceros países. La Eurocámara propone que a partir del 31 de diciembre de 2006 se apliquen las mismas limitaciones de nicotina, alquitrán y monóxido de carbono a los cigarrillos que salgan del mercado comunitario con destino hacia otros mercados. Se deja la posibilidad para que los Estados miembros puedan anticipar esta fecha dos años. Las condiciones de etiquetado europeas no se aplicarán a las exportaciones.

Una directiva de larga tramitación

La toma de decisiones en el seno de la Unión Europea lleva su tiempo. Para entrar en vigor, la directiva comunitaria sobre la fabricación, presentación y venta de los productos de tabaco necesita ahora que el Consejo de Ministros de la Unión Europea y el Parlamento Europeo se pongan de acuerdo en todos los puntos de la normativa. Si todo sigue su curso normal, la directiva estará aprobada para finales de año, y entrará en vigor en 2004.

Con la adopción ayer en Estrasburgo por amplia mayoría de las enmiendas presentadas en primera lectura a la propuesta de la Comisión Europea, la directiva se encuentra ahora prácticamente a mitad de camino.

El primer paso se dio en noviembre con la presentación por parte de la Comisión Europea de una propuesta en la que establecía una serie de medidas para endurecer la legislación comunitaria sobre el etiquetado del tabaco. Después de ser abordada por los Quince y de pasar por la Eurocámara en el pleno de Estrasburgo, el proyecto de directiva vuelve a manos del Consejo de Salud, que se reunirá el próximo 29 de junio en Luxemburgo. Los ministros podrían dar su apoyo a las enmiendas del Parlamento y presentar su posición común para que la segunda lectura en la Eurocámara se produzca en otoño.

La Comisión Europea ya dio ayer su respaldo a prácticamente la totalidad de las enmiendas presentadas por el Parlamento a su propuesta. El Consejo -la tercera instancia en discordia- parece que también va por la misma línea. Si no se consiguiera el acuerdo, se convocará una reunión de conciliación para encontrar una solución final.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de junio de 2000