Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Saramago cree que la utopía del siglo XXI son los derechos humanos

El Nobel portugués reedita 'Levantado del suelo', su segunda novela

José Saramago (Azinhaga, 1922) no reescribe ninguna de sus obras. Levantado del suelo, la novela que ahora reedita Alfaguara, se publicó en Portugal en 1980 y cuenta la historia de tres generaciones de campesinos sin tierra, desde el inicio del siglo hasta la Revolución de los Claveles. Al releer la obra, Saramago se ha encontrado con una novela de un tiempo en la que el paso de los años "no ha provocado cambios radicales".

Basilio Losada, traductor del escritor, ha realizado para la reedición "algunos ajustes" en la segunda novela del autor de El año de la muerte de Ricardo Reis, pero no se trata de cambios sustanciales. Una de las particularidades de Levantado del suelo es que marcó lo que luego se denominó el modo de narrar de Saramago, aunque fue una de las obras que más le costó escribir. Tras pasar unas cuantas semanas en el Alentejo buscando documentación, dejó transcurrir casi tres años hasta que empezó a redactarla: "Tenía la historia que quería narrar, pero no sabía cómo contarla", recordó ayer el escritor. Cuando se sentó a escribir, el discurso directo y los diálogos metidos en una estructura narrativa descriptiva surgieron sin que el autor hubiera planeado de antemano realizarlo así. Todavía hoy, al leer el capítulo donde se narran las torturas a las que es sometido en comisaría uno de los personajes de Levantado del suelo, Saramago se pone a llorar. "Me ocurre lo mismo con Ensayo sobre la ceguera, donde hay situaciones tan violentas que, tanto a la hora de describirlas como de leerlas, se me saltan las lágrimas".

Saramago llegó el lunes a Madrid. Venía de Lisboa, donde ha participado en la Feria del Libro. Hoy parte para Lanzarote, donde tiene su residencia habitual; mañana sale para Las Palmas, y el día 22 viaja a Alemania. La vida de José Saramago se ha convertido en un continuo ir y venir desde que ganó el Premino Nobel de Literatura en 1998. Entonces empezaba a redactar una novela que ha tenido que interrumpir constantemente. La caverna, si cumple con sus planes de encerrarse en la isla canaria los meses de julio y agosto, podría publicarse el próximo otoño. "No es una versión nueva del mito platónico, pero es una novela que intenta plantear una evidencia sobre cómo el mundo de la imagen, que supuestamente está ahí para decirnos lo que es la realidad, ha acabado ocupando el lugar de la realidad". Saramago compara la situación actual con lo ocurrido en el mundo del cine con los efectos especiales y la forma en que están arrasando con la imaginación.

El autor de Memorial del convento confiesa que en ningún momento se ha sentido especialmente presionado por el hecho de haber recibido uno de los premios más prestigiosos de la literatura. No conoce las angustias de la creación ni el miedo a la página en blanco. "Soy demasiado normal para eso", argumenta el escritor, que es militante del Partido Comunista Portugués y uno de los autores más comprometidos con la defensa de los desfavorecidos. Su opinión es que la globalización es incompatible con la defensa de los derechos humanos. "Lo que profetizó Orwell es una pálida sombra de lo que está ocurriendo". Para Saramago, la gran utopía del siglo XXI son los derechos humanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de junio de 2000