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Sánchez Ruipérez afirma que el libro electrónico no amenaza al tradicional

El fundador de Anaya participa en el ciclo sobre la edición en España

La ocurrencia de que la editorial se llamara Anaya fue de su amigo desde hace medio siglo Fernando Lázaro Carreter. Una vez más, ayer, el ex director de la RAE acompañó a Germán Sánchez Ruipérez, fundador del Grupo Anaya, en un ciclo que pretende recuperar la memoria inédita de la edición española. Sánchez Ruipérez dijo que el libro electrónico no amenaza al soporte de papel y recomendó al editor "conservador" que tenga visión de futuro.

Germán Sánchez Ruipérez, salmantino de Peñaranda de Bracamonte, nació hace 74 años con los libros entre los dientes. De su padre, librero, y su madre, maestra, que fueron encarcelados por ser republicanos, mamó el espíritu ilustrado, liberal y honesto. Luego, su carácter, que Lázaro Carreter definió como "tenaz, valiente, con una sangre fría que estremecía y una capacidad de futuro sin la cual casi nadie triunfa", hizo el resto.Empezó barriendo la librería ayudado de una palangana de serrín. "Soy el clásico self-made- man de las últimas generaciones, porque hoy así no se puede hacer nada", dijo Sánchez Ruipérez en el ciclo En primera persona. Conversaciones con editores, que se celebra en la Sociedad General de Autores y que ayer moderó Teófilo Marcos, consultor de publicidad.

Durante la guerra civil, los nacionales le requisaron a su padre la librería del pueblo y la casa familiar quedó convertida en comandancia del Ejército. Fue empezar desde cero. Cuando tenía 14 años, su padre compró la célebre librería Cervantes de Salamanca por 300.000 pesetas. El Tratado de energía comercial, de José Gardó, le despertó sus inquietudes empresariales. La librería se le queda pequeña y en 1945, con 18 años, se apunta al Congreso Nacional del Libro que se celebra en Madrid, donde conoce a otros grandes editores: Gili, Aguilar, Salvat...

Su tesón le llevó a estudiar inglés a través de un curso radiofónico de la BBC que escuchaba cada mañana. En 1954, en un curso sobre edición en Londres, descubre que su vida quedará unida al mundo editorial. Para su primer lance, en 1959, le pide a Lázaro Carreter que le acompañe, pero éste ya tenía dos hijos y no quiso aventuras. Aunque le dio el nombre al proyecto: Anaya, un palacio donde el académico daba clases en Salamanca. Al no conseguir autorización, buscan a alguien con ese apellido, que lo cedió a cambio de 2.000 pesetas.

En 1988, Sánchez Ruipérez crea el Grupo Anaya, que abarca el área educativa, el sector multimedia, obras enciclopédicas, la edición literaria y, entre otras editoriales, Alianza, Cátedra y Tecnos. El año pasado empezó a descansar tras 60 años dedicados a la edición, "a esa gran parte en la que se funda nuestra cultura, y tras una lucha agónica por esta empresa que tiene algo de misión", afirmó Lázaro Carreter.

El espíritu de Sánchez Ruipérez le llevó también a emprender otras aventuras: fundó en 1990 el diario El Sol y fue presidente de Tele 5. "Algunas de sus empresas no fueron afortunadas; en ambos empeños se necesitaba capacidad política, que no figura entre sus cualidades", según Lázaro Carreter.

Hoy, Germán Sánchez Ruipérez, dedicado sobre todo a la fundación que lleva su nombre, desde la que ejerce el mecenazgo, se muestra firme partidario de las nuevas tecnologías. Considera que el libro sobre soporte de papel tiene sus ventajas sobre el libro electrónico ("es más cómodo y no necesita de añadidos que a veces fallan"), pero está convencido de que ambos soportes deben coexistir. Y sobre la edición digitalizada vaticina que llegará a las editoriales en cinco años. "Algunas están más preparadas que otras para esta revolución. Creo que el editor conservador tiene que adaptarse a la nueva realidad, porque si no sucumbirá".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de junio de 2000