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MONUMENTAL DE BARCELONA

Cuatro verónicas y media

Cuatro verónicas y media, hondas y toreras, del debutante salmantino Juan Diego al que cerró plaza fueron lo mejor que se vio en este aburrido festejo.Lo mejor y casi lo único, porque la corrida de El Jaral tenía mucho que torear y los muy voluntariosos coletudos sólo acertaron de forma intermitente. Los cinco ejemplares de la ganadería titular, que, dicho sea de paso, no fueron precisamente muy bien lidiados, empujaron en varas, aunque varios saliesen sueltos, casi todos fueron ásperos, con la cabeza por las nubes y tirando cornadas a diestro y siniestro. O sea, que se movieron, sí, pero se movieron mal. Para contraste con estas reses, la de Saboya tuvo nobleza y una cierta fijeza, pero también muy poca fuerza y se apagó antes de hora.

Jaral / Ortiz, Canales, Diego Toros: cinco de El Jaral de la Mira, bien presentados, con movilidad, pero sin fijeza ni humillar, ásperos y con peligro; el sexto, de Saboya, noble y con poza fuera

Ricardo Ortiz, nuevo en esta plaza, ovación y ovación. Canales Rivera, vuelta al ruedo y silencio. Juan Diego, nuevo en esta plaza, silencio y aplausos. Plaza Monumental. Barcelona, 14 de mayo. Un quinto de entrada.

Ricardo Ortiz banderilleó con desigual acierto a sus dos oponentes, destacando en los dos últimos pares. Su primero acrecentó un molesto cabeceo porque enganchó la muleta con frecuencia.

Voluntarioso ante un animal con unas respetables velas, Ricardo Ortiz lo finiquitó, a la segunda, de una buena estocada. Con el violento cuarto estuvo muy valeroso, sorteando hachazos. Estuvo algo premioso con el estoque, porque la res no daba facilidades.

Poco brillo

Mansurrón el segundo, Canales Rivera consiguió meterlo en la muleta, aunque con poco brillo. Buena estocada y muchos saludos por parte del espada. La faena al poco claro quinto la brindó a Julio Robles, tuvo apuntes de calidad, pero no aplicó la lidia adecuada (mano baja y dar aire al astado).

Al áspero y poco fijo tercero, Juan Diego quiso hacer las cosas bien, pero no obtuvo especial lucimiento y falló repetidamente con el descabello. Citados quedan sus preciosos lances al sexto. Mostró buen aire con la muleta, pero dio poco aire a la res y ésta se acabó muy pronto. Apuntó bien, pero no acabó de dar en la diana.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de mayo de 2000