Razones técnicas

Casi todos los economistas coinciden en afirmar que la depreciación del euro desde su nacimiento, un 25% respecto al dólar estadounidense, es un reflejo de la fortaleza del ciclo económico de Estados Unidos, que crece a tasas interanuales del 5%. Europa va más rezagada, pero la tendencia a medio plazo se invertirá: EE UU se está enfriando y la Unión Europea crece cada vez más deprisa, apoyada, paradógimente, por un euro débil, que facilita las exportaciones. Así, el euro será cada vez más atractivo y los inversores volverán sus ojos hacia él antes de que finalice este ejercicio.El diagnóstico se ve arropado por las previsiones de la Comisión Europea, del FMI, de la OCDE... La última institución en apoyar esa opinión tranquilizadora es la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa, quien vaticina un crecimiento medio superior al 3% para este año en el conjunto del Viejo Continente, aunque algunos miembros de los Once se beneficiarán de incrementos superiores, como Irlanda (7,5%), España (3,7%), Francia (3,5%) o Portugal (3,3%). Alemania se deberá contentar con un 2,8%, e Italia, con el 2,5%.

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Pero no todo es tan sencillo: el BCE ha tenido que subir los tipos de interés del euro desde el 3% inicial al 3, 75% actual, siguiendo una senda dictada por la Reserva Federal. Los tipos de EE UU están ahora al 6% y todo parece indicar que el próximo día 16 se sitúen en 6,50%. Es una táctica para enfriar la economía, pero un dólar altamente remunerado también hace más sombra a la moneda única.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 06 de mayo de 2000.

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