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Un soldado muerto y siete heridos en un ataque del Ejército filipino para liberar a los turistas

Los guerrilleros del grupo separatista filipino Abu Sayyaf , que retiene a 21 prisioneros desde hace nueve días en una isla del sur de Filipinas, se enfrentaron ayer con miembros del Ejército, en un tiroteo en el que un soldado resultó muerto y otros siete heridos, según fuentes oficiales. Una televisión local informó de la muerte de dos de los rehenes durante los choques. Horas antes, en una emisora de radio local, un hombre que dijo hablar en nombre de Abu Sayyaf había amenazado con decapitar a dos de los extranjeros retenidos si el Ejército mantiene su presión sobre el grupo, que retiene a otros 27 prisioneros en la isla de Basilan.

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El tiroteo, que comenzó a las seis de la mañana, hora local, y duró casi una hora, se produjo a 300 metros del lugar donde se encuentran los rehenes, según las autoridades filipinas, que no han precisado si hubo bajas entre los guerrilleros. En esta zona de la isla de Jolo, al sur de Manila, a donde han sido trasladados los prisioneros secuestrados hace nueve días cuando practicaban submarinismo en un complejo turístico de Sipadan, en Malaisia, se han desplegado 2.000 efectivos del Ejército y en los últimos días se ha producido intercambio de disparos, aunque ésta es la primera vez que dejan bajas. En la madrugada de hoy, la cadena de televisión filipina ABS-CBN informó de la aparición, tras los enfrentamientos entre guerrilleros y soldados, de los cadáveres de dos de los extranjeros secuestrados. Una fuente del Ejército dijo no tener confirmación oficial del hecho y la televisión no dio detalles sobre como se pudo producir su muerte.

El gobernador de la provincia, Abdusakur Tan, afirmó ayer que algunos de los secuestradores trataron de escapar del cordón de seguridad, lo que provocó el enfrentamiento. Las autoridades han asegurado que los militares no tenían intención de lanzar un asalto para tratar de liberar al grupo de rehenes, formado por tres alemanes, dos finlandeses, dos franceses, dos surafricanos, una libanesa, diez malaisios y una filipina.

Según imágenes difundidas en televisión por un grupo de periodistas que el lunes tuvo acceso a los secuestrados, éstos se encuentran muy débiles ya que se alimentan únicamente de arroz, padecen diarrea y uno de ellos sufre una úlcera sangrante. Los rehenes recibieron por primera vez el lunes la visita de un médico, que llevó consigo alimentos y medicinas, además de cartas de sus familiares.

El representante del Gobierno en las negociaciones con Abu Sayyaf, Nur Misuari, un antiguo guerrillero, aseguró ayer que esperaría a que la situación se tranquilizara antes de enviar a sus emisarios a hablar con el grupo. Misuari aseguró que antes de que se produjera el incidente había conseguido la promesa de los militares de que se retirarían "un poco" de las áreas ocupadas por los rebeldes. El negociador había dicho la semana pasada que no habría ninguna operación militar mientras no se agotasen todas las posibilidades de una solución pacífica.

Los rebeldes de Abu Sayyaf, que luchan por establecer un estado islámico en el sur de Filipinas, habían amenazado con decapitar a dos de los rehenes si el Ejército no se retira de la isla de Basilan. "Si el Ejército no detiene sus operaciones en la provincia de Basilan, le daremos una gran sorpresa", declaró un hombre que dijo llamarse Abu Escobar y hablar en nombre de Abu Sayyaf en una llamada a la emisora de radio DXZR.

"Les enviaremos las cabezas de dos extranjeros, quizás mañana o en los días siguientes", amenazó. "Tan sólo queremos que el Gobierno se dé cuenta de lo que realmente significa negociar", dijo Escobar. La radio a la que se hizo la llamada ha sido usada anteriormente por portavoces del grupo, sin embargo, una proclama similar emitida el pasado viernes fue declarada falsa tras un encuentro que mantuvieron representantes del Gobierno y la guerrilla.

En la isla de Basilan también hay una fuerte presencia del Ejército para intentar liberar a otro grupo de 27 personas, entre ellos 22 niños, prisioneros de Abu Sayyaf desde el 20 de marzo. Las tropas tomaron el campamento del grupo separatista el pasado domingo tras un enfrentamiento que causó la muerte de, al menos, 10 soldados y 50 guerrilleros. Sin embargo, el ministro de Defensa filipino, Orlando Mercado, afirmó ayer que, aparentemente, el grupo había conseguido trasladar los rehenes a otro lugar. Según fuentes militares, durante el combate se produjo un hueco en el cerco para que pudieran ser evacuados los heridos por el que escaparon los guerrilleros.

La situación de crisis en Filipinas se agravó ayer con la declaración del Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI) de "guerra total" al Ejército de Filipinas, después de que éste lanzara el viernes una ofensiva contra este otro grupo separatista musulmán que ha causado ya 80 muertos. A raíz de la ofensiva militar, el FMLI también ha suspendido indefinidamente las negociaciones con Manila que comenzaron en 1997. El FMLI es el mayor de los dos grupos que luchan por el establecimiento de un estado musulmán en el sur de Filipinas, de mayoría católica, aunque Abu Sayyaf se ha caracterizado por una postura más radical.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de mayo de 2000

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