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Las nuevas exigencias de la familia de Elián en Miami complican las negociaciones

El Gobierno de Estados Unidos negociaba ayer en varios frentes cuándo y cómo transferir la custodia de Elián González a su padre, Juan Miguel González, al que el lunes concedió visado para viajar a Estados Unidos. Las negociaciones con los familiares de Miami (Florida) que albergan a Elián desde noviembre se bloquearon en la tarde de ayer cuando el Gobierno rechazó la nueva exigencia de éstos de que un equipo de psicólogos determine si un hipotético regreso del niño balsero a Cuba le perjudicaría. Las partes se volverán a reunir mañana.

Creyendo inminente la operación gubernamental para arrebatar a Elián a sus familiares de Miami, pequeños grupos de manifestantes rompieron las barreras policiales que protegen la casa de La Pequeña Habana donde reside el niño balsero. Formaron una cadena humana y gritaron "¡libertad para Elián!". Los parientes exiliados de Elián, que tienen pendiente una apelación ante un tribunal de Atlanta, querían garantías de que Juan Miguel González y el niño se quedarán en EEUU mientras termina esa batalla legal. También pedían que psicólogos del Servicio de Inmigración (INS) se entrevisten directamente con Elián para determinar qué es lo mejor para él. Este punto provocó la ruptura temporal de las conversaciones hasta mañana jueves. Con la confusión que caracteriza este caso, seguía sin saberse cuándo viajaría a EEUU Juan Miguel González, que tiene visado desde el lunes.

Anoche se supo que su abogado, Gregory Craig, se dirigía a La Habana para "trabajar el viaje de Juan Miguel a EEUU". El padre de Elián insistía ayer en que no tomaría un avión hasta tener asegurado el cuándo y cómo se hará cargo de su hijo. En caso de que sea para llevárselo de inmediato a Cuba, estaría dispuesto a viajar sólo. Si tiene que esperar al final del proceso judicial, exige que le acompañe una delegación de 27 personas. Mientras en Miami el INS negociaba infructuosamente, un día más, con los familiares exiliados de Elián, el exilio radical cubano se movilizaba para impedir que su padre asuma la custodia. Las autoridades municipales de Miami, que la semana pasada desafiaron al Gobierno federal y se negaron a colaborar con sus fuerzas policiales en la entrega del niño, trataban de evitar un estallido de violencia.

Voces disidentes se elevaron ayer en Miami. "Aquí vivimos en un macartismo cultural", declaró a la cadena NBC-6 Howard Simon, director en Miami de la Asociación Nacional de Libertades Civiles (ACLU), refiriéndose a la "persecución" de las opiniones contrarias a la corriente dominante del exilio cubano. Ese canal de televisión le dedicó ayer un reportaje a la "intolerancia de Miami", en el que cuestionaba si la libertad de expresión existe en esta ciudad.

De los cerca de 800.000 exiliados cubanos que viven en el sur de Florida, menos de un 4% se ha significado en las manifestaciones contra la repatriación de Elián, pero su voz es la única que se escucha. Uno de los disidentes es Eloy Gutiérrez Menoyo, presidente de Cambio Cubano, un partido que favorece el diálogo con Cuba y una transición pacífica en la isla. "La prensa local", declaró a EL PAÍS Gutiérrez Menoyo, "no nos pregunta por nuestra opinión, no les interesa. La mayoría de la gente se mantiene en silencio porque la maquinaria anticastrista controla la ciudad, tienen los contratos del Gobierno y con el dinero que ganan controlan las radios, la prensa escrita, la televisión y los políticos".

Francisco Aruca, director de Radio Progreso, a quien los radicales tildan de "comunista", se expresó en términos similares en CNN. "Miami", dijo, "está en EEUU, pero no es parte de EEUU, porque no se respetan los principios de la Constitución norteamericana. No hay plataforma para expresar la diversidad de opiniones, porque los medios de comunicación locales no están cumpliendo su función, o bien por miedo a las presiones de este sector del exilio o porque comparten su programa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de abril de 2000

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