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Editorial:

Agujero confidencial

Durante unas horas del lunes los ficheros informáticos sobre facturas de clientes de Telefónica estuvieron a merced de cuantos usuarios de Internet quisieran entrar en ese espacio reservado y personal. Por un fallo de los sistemas de seguridad o por voluntad deliberada de alguien, lo cierto es que un sitio especialmente protegido quedó abierto a los internautas que sintieran curiosidad por conocer el perfil confidencial de los abonados de Telefónica, incluida su última factura y la domiciliación bancaria, entre otros datos.El fallo duró sólo unas horas -hasta que Telefónica fue advertida-, pero fueron suficientes para poner al descubierto la vulnerabilidad de unos sistemas de seguridad que, por concernir a datos absolutamente personales, deberían garantizar que nadie ajeno o no autorizado pueda burlarlos. Sin esa garantía ningún organismo o empresa están legitimados, ni legal ni moralmente, para confeccionar y poner a disposición del público ficheros informáticos nutridos con datos personales de ciudadanos y clientes.

La dirección de Telefónica ha abierto una investigación interna para determinar el origen del fallo: si se debe a alguien de la propia compañía, a un ataque de piratas informáticos o a una insuficiencia de los sistemas de seguridad. Pero Teléfónica deberá ser investigada paralelamente por la Agencia de Protección de Datos para comprobar si protege los ficheros informáticos de datos personales de sus clientes con el nivel de seguridad máximo que la ley exige para este tipo de archivos. En ellos no cabe la inseguridad; si se demuestra que son inseguros, la ley establece que hay que cancelarlos. Lo ocurrido en Teléfónica pone de manifiesto una vez más la inseguridad que padece todavía una red abierta como Internet.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de marzo de 2000