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La lentitud en cumplir lo pactado indigna a los inmigrantes de El Ejido

Tras tres días de intensas reuniones, que han ocupado en total más de 24 horas, los inmigrantes de El Ejido están divididos entre los partidarios de reanudar el paro suspendido el pasado día 12 y los que se inclinan por medidas de presión menos drásticas. Todos coinciden, al igual que sindicatos y ONG, en criticar la lentitud "casi provocadora" de la Administración a la hora de aplicar el acuerdo que permitió suspender la huelga

A la espera de que esta tarde se encuentren todas las partes implicadas en el conflicto, las reuniones se suceden a un ritmo frenético. Hoy se cumple el plazo que los inmigrantes se dieron para comprobar si el acuerdo firmado el pasado día 12 con la Administración se está cumpliendo y si la huelga, temporalmente suspendida, puede ser desconvocada.El Consejo de la Comisión de Inmigrantes celebró anoche su enésima asamblea. La representatividad de los trabajadores dispersos por la zona no es fácil de dilucidar y complica el proceso. La primera vez que se reunieron, la mayoría apoyaba sin fisuras un nuevo paro. El miércoles, partidarios y contrarios a la huelga estaban casi empatados, con una ligera ventaja de los primeros.

Entre los más contemporizadores figura Mohamed Mandi, presidente de la asociación Mogadur, cercano a las tesis del consulado marroquí en Algeciras y propietario de tres negocios en Santa María del Águila, que pide paciencia a sus compatriotas.

El sindicato CC.OO. y la organización no gubernamental Almería Acoge enviaron un comunicado a los inmigrantes en el que criticaban durísimamente la actitud de la Administración, pero desaconsejaban volver a la huelga y prometían respaldar cualquier movilización de protesta.

La Comisión de Inmigrantes de El Ejido ha recibido el apoyo de colectivos magrebíes de otras localidades almerienses, como Roquetas de Mar o Níjar, e incluso de trabajadores dominicanos. La decisión definitiva sobre si se reanuda la huelga o se desconvoca definitivamente no se conocerá hasta el sábado, tras una nueva asamblea de los inmigrantes.

El principal obstáculo con que tropieza la aplicación del acuerdo es la actitud del alcalde de El Ejido, Juan Enciso, del PP, con quien negocian a diario el delegado del Gobierno en Andalucía, José Torres Hurtado, el subdelegado en Almería, Fernando Hermoso, y representantes de los ministerios de Trabajo y Administraciones Públicas.

Camas más pequeñas

Hasta ahora, Enciso se ha salido con la suya. Ha impuesto que los barracones estén dispersos por las fincas y que buena parte de ellos se reserven para los braceros que trabajan en los invernadores anejos, relegando a los 540 inmigrantes que, según el censo realizado por las ONG, perdieron sus casas en los disturbios racistas de principios de mes.

Como síntoma de la imprevisión que ha rodeado todo el proceso, basta citar el hecho de que se ha decidido reducir en 10 centímetros el tamaño de los colchones, para que quepan más inmigrantes en cada módulo.

Hasta ayer, sólo 18 personas habían sido realojadas. A lo largo de la jornada estaba previsto instalar en los módulos prefabricados a otras 24 y el ministro de Administraciones Públicas, Ángel Acebes, se comprometió a que esta mañana tengan techo un total de 90. "Es cuestión de días alojar a todos", declaró el ministro, tras reunirse en Madrid con los sindicatos y la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España.

La vivienda no es, sin embargo, el único problema. La Comisión de Inmigrantes asegura que cerca de un millar de braceros no han sido readmitidos tras la huelga. Por su parte, SOS Racismo sostiene que más de la mitad de las 647 personas que denunciaron daños materiales o lesiones tras los incidentes se han marchado de El Ejido. Pese a ello, Torres Hurtado aseguró ayer que ya han empezado a abonarse las indemnizaciones, cifradas en más de 40 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de febrero de 2000

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