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Los inmigrantes debaten otro paro en El Ejido para que se cumpla el acuerdo

Los portavoces de la denominada Comisión de Inmigrantes lanzaron ayer una advertencia ante el total incumplimiento, a su juicio, del acuerdo de 11 puntos que sirvió para desconvocar la huelga de braceros magrebíes en El Ejido la semana pasada. Habrá movilizaciones y no descartan un nuevo paro. Los portavoces aseguraron también que cerca de un millar de braceros se quedaron sin trabajo tras la huelga que se llevó a cabo tras los disturbios racistas.

El estado de salud del pacto con los inmigrantes se revisará el próximo día 25 en una reunión entre todos los firmantes. Entre la ira de unos y la lentitud de otros, el que verdaderamente está sacando adelante sus tesis es el alcalde de El Ejido, Juan Enciso (PP), que ha conseguido que los barracones prefabricados enviados por Protección Civil se instalen al lado de los invernaderos, aislados entre sí y alejados de las poblaciones. Además, el alcalde asegura que en estas estructuras metálicas podrán dormir sólo los trabajadores (ocho en cada barracón) con contrato, dejando en el aire una vez más la situación de los indocumentados y de los que, aun con permiso de residencia, carecen de trabajo. De momento, en el único barracón instalado no puede dormir nadie porque no caben con las literas que ha enviado Protección Civil.La Comisión de Inmigrantes fue una de las piezas más activas a la hora de movilizar a los braceros, organizar los piquetes y, posteriormente, comunicar la vuelta al trabajo tras la firma del acuerdo. Esta comisión, formada por más de una docena de representantes de los trabajadores de todo el Poniente de Almería, se siente humillada porque no se les ha tenido en cuenta a la hora de comenzar con los censos y la instalación de los barracones. "No se está cumpliendo nada. Algo vamos a hacer, movilizaciones desde luego y puede que hasta un nuevo paro".

Omar El Hartiti, uno de los portavoces de la Comisión de Inmigrantes, aseguró que hoy mismo comenzarán las asambleas para consensuar medidas de presión. Kamal Rahmouni, de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes (Atime), aseguró que ya se están empezando a concretar el número de inmigrantes que necesitarían cobijo: unos 500. En la madrugada de hoy, las asociaciones Atime, Almería acoge, Mujeres Progresistas y representantes de la Administración situaban entre 400 y 600 los necesitados de alojarse en los barracones. Y señalaron que tal vez haga falta un sorteo para decidir quiénes los ocupan. Los portavoces de los inmigrantes aseguraron que cerca de un millar de braceros se habían quedado sin trabajo tras la huelga y que ya habían sido sustituidos.

Temperaturas infernales

Pero las quejas más amargas fueron contra la política de Protección Civil de instalar los habitáculos prefabricados al lado de los invernaderos. Aparte de soportar temperaturas infernales en un contenedor metálico bajo el látigo del sol de Almería el trabajador estaría las 24 horas del día a pie de tajo para pequeñas chapuzas.

Sobre la regularización de los sin papeles Enciso no ha movido ficha. "Se tendrán que ir a otro lado", sentenció. El delegado del Gobierno en Andalucía, José Torres Hurtado, anunció ayer en Granada que la Administración central instalará en El Ejido centros de recepción de documentación para los inmigrantes que van a regularizar su situación durante la campaña de puesta en práctica de la Ley de Extranjería.

Mientras, en Rabat, algo mas de cien personas concovocadas por partidos de la izquierda extraparlamentaria se manifestaron ante la Embajada española en protesta por "los ataques racistas" de El Ejido. Se entregó una carta al embajador dirigida a Jose Maria Aznar en la que denuncian "la pasividad de los Gobiernos español y marroquí" ante la violencia desatada en Almería. Es la primera vez que las autoridades toleran una manifestacion ante la representacion diplomatica española. Sin embargo, el semanario La Gazette du Maroc, nada sospechoso de hispanofilia, en su ultima edicion publica un editorial titulado "No, el pueblo español no es racista", en el que reconoce que "la actitud de los poderes publicos y de la sociedad civil española ha sido sana".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de febrero de 2000

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