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EL JUICIO POR EL 'CASO LASA-ZABALA'

Perote declara que Vera y Galindo le propusieron que se retractase

El coronel retirado Juan Alberto Perote, exnúmero dos del Cesid, declaró ayer que se reunió, en la primavera de 1997 en el despacho del abogado y procesado Jorge Argote, con Rafael Vera, Enrique Rodríguez Galindo y Julen Elgorriaga y que los cuatro le propusieron que se retractase en las acusaciones que había formulado en el caso Lasa-Zabala y en otros procesos en los que ha declarado como testigo.

A cambio, saldría bien parado de la causa militar en la que estaba inmerso y para la que le auguraron, dos meses antes de celebrarse el juicio, una pena de siete años de cárcel, como así sucedió.El abogado Iñigo Iruin concluía su interrogatorio cuando preguntó: "¿Alguien le propuso que se reuniese con Vera?".

Perote. Sí. Me reuní con Vera y con más personas. El exgobernador de Guipúzcoa Julen Elgorriaga, el general Enrique Rodríguez Galindo, y el abogado Jorge Argote.

Iruin. ¿Tuvieron una reunión?

P. Tuvimos más de una reunión para analizar la situación en la que estábamos uno y otros.

I. ¿Recibió alguna propuesta concreta sobre el caso Lasa-Zabala?

P. Eramos todos conscientes del futuro que se nos avecinaba. Se me hizo saber que mi futuro estaba dictado, que iba a ser condenado a siete años de cárcel -dos meses antes del juicio-, pero que existía alguna posibilidad de hacer algo, pero que yo también tenía que responder, en esa misma dirección y retractarme de mis testimonios, de lo que fueran acusaciones que había vertido en mis comparecencias judiciales. En concreto se me propuso hacer una declaración en los medios de comunicación.

I. ¿Sobre Lasa y Zabala?

P. En eso y en todo lo que tenía que ver con la lucha ilegal.

A continuación Perote fue preguntado si había recibido presiones para cambiar su declaración, a lo que respondió que los últimos cinco años han sido complicados y que sí ha sido presionado en ocasiones, que también le han hecho ofertas y hasta le aconsejaron que cambiase de abogado.

El presidente le preguntó si también había recibido ofertas en sentido contrario, es decir, para formular cargos contra los acusados. Perote respondió: "Con total seguridad, no".

Perote explicó antes el documento manuscrito aportado ayer al sumario y que es altamente incriminatorio para Galindo en la guerra sucia. Señaló que se trataba de la transcripción de una grabación hecha por el entonces sargento Pedro Gómez Nieto de tres conversaciones que mantuvo el 26, 29 y 30 de Septiembre de 1983 con Galindo. Perote aclaró que cree que la transcripción la hizo el propio Gómez Nieto y se la entregó para demostrarle las ilegalidades que le estaban proponiendo. Perote añadió que le aconsejó: "Procura quitarte de en medio, porque eso puede acabar mal".

Preguntado por el fiscal si era habitual que se grabasen conversaciones, respondió: "Es un pecado que tenemos en el Cesid, siempre vamos dispuestos a grabar".

Sorpresa

Dadas las graves acusaciones formuladas por Perote, el turno de preguntas de las defensas parecía que cuando menos cuestionaría la autenticidad de los documentos aportados por éste. Sin embargo, sorprendentemente, ni las defensas de Galindo, Elgorriaga, Vera o Argote formularon pregunta alguna. Ni cuestionaron la reunión en el despacho de Vera, ni la autenticidad de los documentos de Gómez Nieto que implican a Galindo en la guerra sucia dos semanas antes del secuestro de Lasa y Zabala, ni los papeles del Cesid. Estos letrados no quisieron explicar la razón de su conducta, aunque José María Fuster, defensor de Galindo, se mostró satisfecho.

Abogados de la acusación, por el contrario, aludieron, como explicación, al miedo a un testigo que, a pesar de lo que ya ha entregado, todavía debe de tener muchos documentos, escritos, sonoros o gráficos. Perote llegó a decir que no recordaba si ha destruido o aún conserva los fotolitos del sello de caucho con el logotipo de los GAL que se hizo en el Cesid para la Guardia Civil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de febrero de 2000