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Internet y Valencia (I)

A pesar de todo lo anunciado por el Ministerio de Fomento, todos los estudios actuales sobre uso y tendencias en Internet en España, siguen coincidiendo en que el coste tarifario es el principal obstáculo para nuestra integración socio-empresarial en la red. Ya hace meses (EL PAÍS, 23 de noviembre de 1999) hablamos de ello respecto a Telefónica, exponiendo algunos temores, acerca de lo acertado de las decisiones y previsiones del equipo de Arias Salgado. Ésta es la continuación de aquel relato."El impulso y desarrollo de la sociedad de la información, cuyo principal exponente es el fenómeno Internet, requiere la adopción por la Administración de medidas que promuevan la implantación de soluciones innovadoras, acordes con la evolución tecnológica y con las necesidades del mercado. Es en este ámbito, en el que se enmarca la presente Orden cuya aplicación pretende situar a España en la vanguardia de los países de nuestro entorno". Ésta es la literalidad del BOE del 26 de marzo de 1999, al establecer las condiciones para la implantación de las tecnologías de Línea de Abonado Digital Asimétrica (conocida por ADSL) en la red fija telefónica. Allí, se asegura que el acceso indirecto al bucle de abonado estará sucesivamente disponible en las distintas demarcaciones ADSL de la red de Telefónica, SA: "En 1999 deberá funciona en 161 centrales locales de 10 demarcaciones, dando cobertura a millones de líneas". Entre estas centrales previstas para el pasado octubre, aparecían en el BOE, 11 de Valencia (Burjassot, Cabanyal, Campanar, Carmen, Jesús, Mestalla, Mislata, Pérez Galdós, Ribera, Russafa y Sant Vicent) y 6 de Alicante (Albufereta, Benalúa, Carolinas, Pla, Playa de San Juan y Sur). Era la segunda fase, tras Madrid y Barcelona.

Hoy, sobrepasado en más de cuatro meses el plazo que Fomento se autoimpuso, ni una sola línea de ADSL esta disponible para el usuario valenciano. ¿Estamos ante una situación que ha desbordado las previsiones de la operadora?, ¿Esta tecnología supera a los técnicos de la compañía?, ¿Es pura desgana? No tenemos respuestas taxativas, pero es obvio que se está produciendo una situación de retraso e incumplimiento a la orden del ministerio, en detrimento de la Comunidad Valenciana.

Con la razón que dan las hemerotecas, hay que pedir responsabilidades tanto al ministerio, cuyo titular sigue afirmando que tenemos una tarifa plana y barata para Internet porque así lo dice el BOE, como a Telefónica, que ni siquiera por obediencia debida ha aprovechado que el Gobierno decidiera apostar por ADSL. Ambos han incumplido y lo que es peor, ni una sola explicación ha sido dada. (En honor a la verdad y escritas estas líneas, el lunes 7 de febrero, Arias Salgado bajó a la arena y expresó la intención de su ministerio de actuar "normativamente" contra Telefónica si ésta continúa "obstaculizando" la implantación del ADSL en España).

El diagnóstico, acerca tanto de la economía valenciana en la sociedad de la información, como de las aspiraciones de nuestros internautas, sería bastante más pesimista si el cable no hubiera empezado a dar señales de vida. Afortunadamente ONO ofrece tarifa plana por debajo de 6.000 ptas/mes, en clara competencia con el ADSL, puesto en manos de Telefónica por el ministerio, al cual, por ahora, los únicos que pueden acceder, a 10.000 ptas/mes como mínimo, son unos pocos ciudadanos de Madrid o Barcelona.

En estas calendas electorales, cuando todos los grupos políticos, con excesiva alegría, prometen tarifas socialmente atractivas, hay que matizar que el BOE ya no es un instrumento suficiente para conseguir aspiraciones como ésta. Tras la liberalización de las telecomunicaciones, el poder político y los electores deben saber que sus promesas pasan más que por la decisión política, por el plan de negocios o la capacidad técnica de Telefónica, SA. Esta es la dura y paradójica realidad. Casi un año después de publicarse las buenas intenciones en el BOE, no sabemos si nuestra operadora es incapaz de poner en marcha el ADSL o bien si solo gana tiempo para que, pasada la actual moratoria, ella también pueda ofrecer servicio de cable.

Aprendamos de este episodio y no insistamos en saltar por encima del verdadero problema que impide que el acceso a Internet desde España sea universal y asequible: la red es de propiedad privada. Aunque le pese a Telefónica, atajar sus consecuencias será el desafío del nuevo gobierno con independencia de su color político.

Lo que hoy ya sabemos es que, en detrimento de la economía valenciana, el actual equipo de Fomento ha publicado disposiciones que es incapaz de hacer cumplir. Para la segunda parte queda la discusión de si desde Valencia, en la batalla ADSL versus Cable, hay que poner 1, X ó 2.

Gregorio Martín y David Ferruz son miembros del Instituto de Robótica de la Universidad de Valencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de febrero de 2000.