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La Comunidad ha perdido 14 águilas imperiales desde 1994

Los cebos envenenados son el mayor enemigo de las aves rapaces

La situación del águila imperial en Madrid es delicada. En 1994, la comunidad autónoma tenía una población de 31 parejas de esta rapaz en peligro de extinción. El número de parejas se ha reducido hoy hasta las 24; es decir, 14 ejemplares menos. Así lo expuso ayer la Sociedad Española de Ornitología (SEO), que ofreció otro dato preocupante: 25 águilas imperiales han muerto envenenadas desde 1990.

Los ecologistas de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) BirdLife dieron la voz de alarma ayer, en un acto en el que proclamaron a la rapaz ave del año 2000.El águila imperial es la mayor de las rapaces aladas ibéricas: puede alcanzar los dos metros de envergadura. Es una especie endémica, exclusiva del territorio nacional. Su población actual es de 104 parejas, de las que 24 viven en Madrid.

La población ha crecido con respecto a la de 1974, año en el que sólo había 39 parejas repartidas por la Península -cuatro vivían en la región-. La población fue creciendo hasta que en 1994 alcanzó su tope. Desde entonces, la cifra ha caído en picado. Los ecologistas contabilizaron el año pasado 24 parejas en la región (ocho, situadas en el monte de El Pardo, y 16, en los más recónditos parajes de las cuencas de los ríos Cofio y Alberche. Estas rapaces asustadizas requieren de un amplio territorio de caza, sobre todo durante la época de cría de los polluelos.

25 águilas envenenadas

Gran parte de la culpa del "declive de la población" del águila imperial la tienen los cebos envenenados, según explica Juan Criado, ecologista del departamento de conservación de la fauna de la SEO. "Veinticinco águilas imperiales han muerto envenenadas en la Comunidad de Madrid en los últimos 10 años", aseguró.

La SEO denunció que existen 10 cotos en la región en los que se han hallado águilas envenenadas, normalmente con estricnina. Los cazadores siembran el monte de cebos envenenados para matar alimañas, como el zorro, y aves rapaces, con la finalidad de reducir los depredadores de los animales de caza menor, como el conejo o la perdiz.

Los ecologistas le lanzan un aviso a la Consejería de Medio Ambiente: "Si no cuidamos la población de águila imperial existente, en apenas 10 años habrá desaparecido", afirmó Criado. Y exigen mayores sanciones contra los responsables de aquellos cotos en los que se encuentren águilas envenenadas. "Las autoridades de Madrid deberían hacer como las de Extremadura, que clausuran aquellos cotos en los que se hallan rapaces envenenadas", añadió Criado.

La SEO denunció que "el Gobierno regional aprobó en 1994 un plan de protección del águila imperial que aún no se ha puesto en marcha", lamentó Criado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de febrero de 2000