La UE impone sanciones testimoniales contra Moscú por el conflicto checheno

La Unión Europea (UE) decidió ayer poner en marcha una serie de sanciones más impactantes que contundentes contra Rusia en protesta por su intervención militar en Chechenia. Los ministros de Asuntos Exteriores de los Quince, reunidos en Bruselas, subrayaron en cualquier caso la necesidad de continuar el diálogo político con Moscú dentro de la estrategia comunitaria de favorecer la democratización y el desarrollo del país. Los Quince aplazaron el eventual levantamiento temporal del embargo de petróleo a Serbia.

La lista de sanciones no afecta al estatuto de nación más favorecida que goza Rusia en la UE ni tampoco implica ninguna suspensión de la cooperación económica y comercial. Los ministros acordaron suspender el acuerdo científico y tecnológico; no entregar los 30 millones de euros (4.991 millones de pesetas) que aún estaban pendientes y que corresponden a la ayuda alimentaria de 1999; no ampliar las ventajas arancelarias previstas para más productos rusos dentro del sistema de preferencias generalizadas como estaba pactado; reorientar el programa Tacis hacia fines de ayuda humanitaria y democrática y no para asistencia técnica, y aplicar una estricta vigilancia del cumplimiento de los vigentes acuerdos comerciales de la UE con Rusia, lo que tendrá probablemente incidencia directa en las exportaciones de chatarra rusa a Europa Occidental.La Cumbre de Helsinki del pasado diciembre dio instrucciones al Consejo para que implementara sanciones contra Moscú ante los ataques indiscriminados del Ejército ruso contra población civil en Chechenia. La UE no cuestiona el derecho de Rusia a preservar su integridad territorial, pero sí denuncia los atropellos cometidos por las tropas rusas contra la población civil chechena.

Algunos países, como Alemania, se mostraban bastante reticentes en que el castigo fuera aplicado de inmediato por temor a que una medida así pudiera perjudicar el diálogo político con los rusos. De hecho, el ministro de Exteriores alemán, Joschka Fischer, trató de disuadir a sus colegas para no dar luz verde a las sanciones y sugirió invitar a Bruselas al jefe de la diplomacia rusa, Ígor Ivanov. Ni Francia ni tampoco el Reino Unido consideraron oportuna tal iniciativa.

Romper el diálogo

Tanto Javier Solana, Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la UE, como Chris Patten, comisario de Relaciones Exteriores, defendieron ayer ante los ministros la conveniencia de las sanciones testimoniales contra Moscú conforme al mandato acordado por los jefes de Estado y de Gobierno en la Cumbre de Helsinki el pasado diciembre. Solana y Patten, que coordinaron previamente su tarea, explicaron que la dureza de la declaración de Helsinki no ha interrumpido las visitas de representantes de la UE a Moscú y que las sanciones no suponen romper el diálogo político.

En lo que respecta a la suavización de las sanciones contra la República Federal Yugoslava, los Quince no tomaron ninguna decisión ayer, en contra de lo que habían insinuado fuentes diplomáticas, y acordaron trasladar el tema a una próxima reunión. "No obstante, existe una opinión generalizada de realizar algún gesto en ese sentido tal y como quiere la oposición serbia", señaló una fuente diplomática. Se trataría de levantar la suspensión de vuelos y el embargo de petróleo durante seis meses a Serbia. Sobre lo que sí están de acuerdo los Gobiernos europeos es en que el programa piloto Energía por la Democracia, que permite el envío de crudo a dos ciudades serbias controladas por la oposición, debería ampliarse.

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