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Entrevista:

El Palacio de Bidebarrieta

A finales del XIX, un sector de la alta burguesía se acercó a la sociedad El Sitio, "inyectando en ella -comenta Azcona- unos dineros que servirían para edificar una sede en la calle Bidebarrieta, lo que es hoy la Biblioteca Municipal. Esa sede se bautizó con nombre pomposo pero impregnado de reminiscencias intelectuales, el Palacio de las Libertades".Esta sede fue construida en 1890 por el arquitecto Severino de Achúcarro, que proyectó una fachada barroquizante "con interiores de inspiración romántica y un conjunto arquitectónico de carácter ecléctico. Este palacio llegó a poseer una biblioteca de nueve mil ejemplares que sería destruida por el franquismo, apoderándose del edificio en 1937".

Pregunta. ¿Cómo es posible que esta Sociedad no haya recuperado el edificio o que tenga al menos un local dentro del Palacio?

Respuesta. Lo hemos intentado, con pleito incluido, pero lo hemos perdido, alegando el juez que los socios actuales nada tienen que ver con aquellos que levantaron el edificio y dieron vida a una Sociedad que tenía una gran repercusión social, pública, muy superior a la que tiene hoy. Cierto que hubo un vacío, pero lo hubo por la incautación. En 1980, un grupo de intelectuales recuperó el espíritu de la Sociedad, respetando a los socios que vivían e incorporando a otros nuevos. Yo creo que más que una razón jurídica para no devolvernos el edificio hubo entonces una razón política que hoy en día no tiene razón de ser porque El Sitio no es una sociedad de cariz político sino que en ella caben todos aquellos que aman la libertad y la tolerancia, respetando libremente su ideología. Pero más humillante aún ha sido el hecho de tener que comprar en Zaragoza algunas de nuestras propiedades, por ejemplo, un pergamino firmado por el gobierno republicano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de enero de 2000