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PP y PSE debilitan al PNV en la Caja Vital en busca de "limpieza" en las elecciones internas

Los partidos que gobiernan la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria (PP y UA), en colaboración con los socialistas, han metido mano en la Caja Vital Kutxa, una entidad dominada tradicionalmente por el PNV. Lo han hecho con estrépito, porque para lograr ese fin han excluido a este partido y a EA en la designación de los representantes de las dos instituciones. Según el PP, su intención es "garantizar la limpieza" del proceso de renovación de los órganos de la caja, que ahora empieza, y, "contra lo que pudiera parecer, ayudar a la pluralidad" de la entidad.

La decisión se anunció ayer por sorpresa y de manera casi sincronizada desde el Ayuntamiento y la Diputación, y se ratificará esta misma semana mediante un pleno municipal y un decreto foral. Cada institución posee 11 representantes en la asamblea de la Caja Vital (compuesta por 100 miembros, de los cuales la mitad se renovará en marzo) y además cuenta por derecho propio con un miembro cada una en algunos de los órganos de dirección, como la ejecutiva y la comisión de control. Esta última se convierte ahora en comisión electoral para dirigir el proceso interno que culminará el 30 de marzo.La maniobra política se originó, según declaró ayer el alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, al reclamar el PP a la Caja Vital una mayor pluralidad en la comisión electoral y la ejecutiva. Ahora, todos sus miembros proceden del PNV, "y no había voluntad de integrar a otros grupos" arguyó. Ante esta situación, el PP se ha aliado al PSE y UA para forzar un cambio en esos órganos.

El primer paso es destituir a los actuales 22 representantes en la asamblea. Por el Ayuntamiento había hasta ahora cuatro miembros del PNV, dos socialistas, otros tantos del PP y de UA, y uno de IU. Con el cambio aplicado, la correlación queda así: seis del PP, cuatro del PSE y uno de UA. Por la Diputación, había seis nacionalistas, dos del PP, un socialista, uno de EA y otro del antiguo grupo mixto. En adelante, se reducirá a seis asambleístas del PP y cinco del PSE.

En una próxima asamblea, la Caja Vital ratificará estos cambios y tendrá que elegir dos nuevos miembros en la ejecutiva y otros tantos en la comisión de control que sustituyan a los actuales, todos ellos nacionalistas. Con el nuevo escenario, la asamblea no tendrá más remedio que elegir a miembros del PP, PSE o UA. Alonso justificó la medida recordando que el PNV "ha estado muchos años monopolizando la caja, e intentaba dominar ahora el proceso electoral". Aludió también a la situación en las otras dos cajas vascas, donde "el PNV ha hecho lo mismo hasta ahora". El alcalde aseguró que con esta inesperada operación "se garantiza que habrá pluralidad en la comisión electoral". "Ahora tendremos dos representantes de los siete de que consta".

Tanto Alonso como el número dos de la Diputación de Álava, Carlos Samaniego (PP), sugirieron que, una vez que terminen las elecciones internas en la Caja Vital, podrían variar la composición de los representantes forales y municipales, e incluir a algún nacionalista, aunque sólo si para entonces "está garantizada la pluralidad". De hecho, el diputado general, Ramón Rabanera, afirmó el pasado 19 de octubre que pondría fin al "monopolio" del PNV en la dirección de la Vital y que intentaría potenciar que tanto esta entidad como las otras cajas vascas "sean representativas de la sociedad", al mismo tiempo que aseguró que no desea "copar los órganos de control" ni "echar a nadie".

"Una vergüenza política"

El PNV reaccionó con contundencia a la decisión. María Jesús Aguirre, portavoz en el Ayuntamiento, abandonó precipitadamente la junta de portavoces en la que Alonso comunicó al resto de los grupos sus intenciones. "Es una vergüenza política. Se excluye a tres grupos, uno de ellos el PNV, la segunda fuerza de Vitoria. El PP y el PSE forman un frente político vergonzoso y apuestan por posiciones frentistas y excluyentes. Prostituyen la palabra consenso", protestó Aguirre en tono airado.

Euskal Herritarrok fue excluido por motivos políticos, al igual que ocurrió con las sociedades municipales. Su portavoz municipal, Iñaki Ruiz de Pinedo, calificó la decisión de "antidemocrática aunque sea legal". IU, pese a que era consciente de que no dispondría de representación por su minoría, criticó la medida por "vergonzosa y denigrante". El alcalde aseguró que en su decisión no influyó que los tres partidos excluidos pertenezcan al bloque de Lizarra.

El Gobierno vasco, por su parte, se sumó a la polémica al decir que "no está bien lo que ha hecho el PP, porque es un gesto que no respeta la pluralidad de la sociedad vasca", comentó el portavoz, Josu Jon Imaz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de enero de 2000

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