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EL JUICIO POR EL "CASO LASA-ZABALA"

Vera: "Los GAL nunca han sido responsabilidad de Gobiernos socialistas"

El exsecretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera afirmó ayer, durante el juicio del caso Lasa-Zabala, que "los GAL nunca han sido responsabilidad de ningún Gobierno socialista ni de ningún responsable del Ministerio del Interior". Vera, acusado de encubrimiento, por lo que el fiscal pide dos años de cárcel y 16 de inhabilitación, respondió así a la pregunta de la acción popular de si los GAL fueron un método de lucha antiterrorista. Vera se negó a responder a las preguntas del abogado y dirigente de HB Iñigo Iruin y en todo momento contestó con sarcasmos e ironías.

Vera sostuvo que en Interior nunca se han creado grupos especiales antiterroristas al margen de la ley, pero luego tuvo que admitir que desde el ministerio se ordenó el secuestro del dirigente de ETA político militar José María Larretxea para tratar de salvar la vida al capitán de Farmacia Alberto Martín Barrios. "Fue el único caso que el Gobierno socialista, el Ministerio del Interior ha reconocido. Pasó, lo hemos reconocido", dijo, "y es por lo único que no he sido juzgado". "Salió mal. Nos equivocamos y nos sirvió de experiencia para no volverlo a hacer", añadió.Preguntado si fue condenado por el secuestro de Segundo Marey, ocurrido en diciembre de 1983 en Francia por mercenarios pagados por Interior, Vera dijo que lo fue, pero "con cuatro votos contrarios en el tribunal".

Sarcasmo

Vera utilizó el sarcasmo en todo momento. Así, a preguntas del fiscal de si el abogado Jorge Argote, otro de los acusados, le propuso la eliminación física del guardia Felipe Bayo para que no revelara lo que sabía sobre el caso Lasa-Zabala, respondió: "Siempre me preocupé de aumentar la plantilla de la Guardia Civil, nunca de disminuirla".

En otro momento, tras reconocer que al letrado Jorge Argote se le pagó con cargo a los fondos reservados del Ministerio del Interior, señaló: "Es la cuenta más transparente del sistema bancario español".

El fiscal quiso saber si, como figura en la acusación, hizo llegar dos millones de pesetas a la familia de Bayo para comprar el silencio de éste. Vera contestó: "Dentro de esos camiones de dinero que llevábamos y traíamos de Francia no entraban los pagos a las familias de Dorado y Bayo".

El exsecretario de Estado para la Seguridad dijo que nunca se ha ocupado de pagar cursos de piloto a Bayo, ni de gestionar que se le concediesen pensiones a Dorado y Bayo cuando habían perdido la condición de militar, actos de encubrimiento que se le imputan y que fueron desvelados por el ex director de la Guardia Civil Luis Roldán. Vera ironizó: "Si el director general de la Guardia Civil tuvo conocimiento de esos hechos y no los denunció ni hizo nada, no entiendo por qué él no encubrió y yo sí".

Vera argumentó como prueba de su inocencia y de la de sus compañeros de banquillo que nunca hicieron desaparecer los restos de Lasa y Zabala del depósito de cadáveres de la provincia de Alicante en el que permanecieron durante 10 años sin identificar. "Me sorprende", dijo el ex secretario de Estado, "que dado el poder que se nos adjudica a muchos de los que estamos aquí sentados (por los acusados), y si los restos aparecieron en 1985 y estuvieron sin identificar, no fuésemos capaces de retirar los cadáveres del tanatorio en que se encontraban, que según creo no tenía grandes medidas de seguridad, sabiendo que en el futuro podían constituir una prueba de cargo". "Al no haber cuerpo del delito no habría delito", añadió.

Vera señaló que no recuerda cómo se enteró en 1983 del secuestro de Lasa y Zabala, si lo leyó en algún periódico o se lo contó alguien que lo había leído, pero puntualizó que no pensaba decir que se enteró por la prensa porque el público iba a estallar en "risotada general", y además aseveró: "Es verdad que no lo recuerdo".

Respaldó en todo momento a sus subordinados y llegó a poner en duda que los guardias civiles condenados por torturas las hubieran cometido realmente, puesto que ETA da instrucciones a sus comandos para que al ser detenidos denuncien sistemáticamente haber sido objeto de malos tratos, aunque en la mayoría de los casos no se produzcan.

Síndrome del norte

Vera dijo que conoció en su momento, porque alguien se lo comentó, que Dorado y Bayo se habían visto implicados en el robo de una tienda de ropa en Irún y, según dijo, sintió pena, pues pensó que era consecuencia de que esos funcionarios, "de gran capacidad y eficacia, habían sido afectados por el síndrome del norte", es decir la presión psicológica de estar luchando aislados contra ETA, arriesgando sus vidas y las de sus familiares.

En ese sentido se refirió a que las víctimas del terrorismo son muchas más que las que están enterradas o inválidas. Para los que están vivos, en muchos casos es peor.

Vera criticó que sólo se haya investigado la etapa socialista de la guerra sucia e insinuó que en aquel momento se trataba de acabar con el terrorismo y la involución y que todo el mundo colaboraba. "Yo recuerdo", dijo, "que algunos jueces de esta Audiencia firmaban mandamientos en blanco para entradas y registros". Vera, sin embargo, no especificó los nombres de los magistrados autores de esa ilegalidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de enero de 2000

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