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La arruga se mete en pleitos

Los hermanos Domínguez deberán ratificar en el juzgado si mantienen la denuncia, por espionaje, contra Purificación García

La diseñadora gallega Purificación García se ha refugiado en Barcelona arropada al abrigo de su familia. Por primera vez desde que fuera arrestada el 25 de noviembre en el aeropuerto de Vigo, tras ser denunciada por espionaje, la creadora y la empresa Sociedad Textil Lonia (STL) parecen haber llegado a un principio de acuerdo: mutismo absoluto por ambas partes. "El tema está en vías de resolución" o "se trata de un asunto zanjado", aseguran fuentes cercanas a los afectados, sin entrar en más detalles.El sector textil gallego y el mundo de la moda había acabado por acostumbrarse a las broncas entre Adolfo Domínguez y sus tres hermanos pequeños -Jesús, Javier y María José, dueños del 70% de la empresa familiar-. "Se odia más intensamente a alguien a quien se ha amado antes", dice un empresario que conoce a la familia. Todos habían asimilado que los hermanos no se saluden, pese a que viven en casas contiguas o que montaran su propia empresa (STL) cuando Adolfo sacó las acciones a Bolsa, pero nadie esperaba una denuncia por espionaje más propia de las películas de James Bond.

El próximo día 20, Jesús Domínguez deberá personarse en el Juzgado Número 1 de Ourense para ratificar si mantiene o anula la denuncia presentada contra la diseñadora, acusada de sustraer material informático y muestrarios de la empresa. La modista, de 48 años, quedó en libertad sin cargos, horas después de ser arrestada, tras prestar declaración. Una cláusula de su millonario contrato en el que dice que puede trabajar donde quiera le permitió seguir vuelo a Barcelona y reunirse con su familia. Purificación García trabajaba en la fábrica de Ourense de lunes a viernes y retornaba a Barcelona los fines de semana. Fue así desde que STL compró la marca que lleva su nombre e integraron en la cadena las tiendas de la modista. "He dejado los números a los que saben y me dedico a crear", aseguró a EL PAÍS unos meses antes de que estallara el escándalo.

Desde el principio, la relación entre la diseñadora, que según sus detractores es "caprichosa", y los hermanos Domínguez fue difícil. Trabaja bajo la supervisión de Javier, el hermano menor; se mantenía un control férreo sobre su horario y le ocultaban buena parte de los proyectos de la firma, dice fuentes cercanas a la modista.

Luces y sombras

La gestión del empresario Jesús Domínguez también presenta luces y sombras. Jesús, que trabajó codo a codo con su hermano Adolfo en la época en que popularizaron lo de la arruga es bella, pasa por ser un empresario duro para los negocios. Su socio Bernard Arnault, presidente de LVMH y propietario del 22,5% de la empresa STL, le marcó el camino: aplicar el sistema americano de trabajo donde el factor humano queda en segundo plano. La filosofía Arnault impuesta en Galicia y en la familia Domínguez ha resultado, de momento, explosiva. Los diseñadores a los que la firma había contactado para preparar nuevas líneas de una empresa se hacen cruces estos días ante lo ocurrido con Purificación.

Si el conflicto se resuelve con la salida de Purificación García de STL, la diseñadora podría perder el nombre para comercializar su marca, una situación parecida a la vivida por los sevillanos Victorio & Lucchino cuya marca es propiedad de la firma Puig. Mientras el juzgado resuelve, los modistos sevillanos ya han presentado su nueva colección con el nombre de Destino Sevilla.

El rumor, desmentido por ambas partes, de la supuesta compra de la empresa de Adolfo Domínguez por la cadena Zara añade un factor más de inquietud al revuelto mercado de la moda gallega. Sólo el anuncio de la posible compra ha provocado el alza de las acciones de Adolfo Domínguez, tras la caída de los últimos meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 1999