Lagos protagoniza un masivo fin de campaña

El candidato favorito de las elecciones presidenciales chilenas de mañana, el socialista Ricardo Lagos, logró en el acto de cierre de campaña la mayor movilización popular de los últimos 10 años. Más de 240.000 personas, según estimaciones de la policía, se congregaron el jueves por la noche en el centro de Santiago para escuchar y vitorear al candidato de la Concertación de Partidos por la Democracia.

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Su máximo rival y representante de la derecha pinochetista, Joaquín Lavín, cerró la campaña en la ciudad de Concepción (al sur), mientras que la candidata del Partido Comunista, Gladys Marín, lo hizo en Valparaíso (al norte)."Hemos sido capaces de congregar la más grande manifestación en toda esta campaña", proclamó desde la tribuna Lagos. Dos días antes, Lavín había concentrado en el mismo escenario de la Alameda santiaguina una multitud de unas 100.000 personas, según la Fuerza de Carabineros. La Concertación -la coalición de democratacristianos y socialistas que ha gobernado Chile desde la recuperación de la democracia- puso toda la carne en el asador para demostrar su poder de convocatoria y para ello movilizó a todas sus gentes. Mil autobuses trasladaron a buena parte de los asistentes y un tren con 2.000 jóvenes recorrió un largo trayecto desde el sur de país hasta Santiago.

El democratacristiano Patricio Aylwin, primer presidente democrático después de 17 años de dictadura, dio la bienvenida a Lagos en nombre de la Concertación con una breves palabras: "La gran mayoría de chilenos anhela que nuestra patria profundice la democracia...Todo el país sabe que usted tiene las condiciones de estadista. Tenemos confianza en que ganará, lo hará muy bien y cumplirá con el pueblo de Chile". Fue una gran fiesta en la que los organizadores quisieron mostrar "la diversidad de Chile", en un desfile alegórico de los chilenos de todos los rincones y de toda condición.

Frente a las elevadas sumas de dinero invertidas en la campaña de Lavín, Lagos reivindicó la gente. "Atrás quedan, empequeñecidos, aquellos que creen que a la Presidencia de la República se llega con el poder del dinero. ¡No señor! A la Presidencia se llega con la convicción de que se está interpretando al corazón de un pueblo". Según diversas estimaciones, la campaña de Lavín ha costado unos 40 millones de dólares (unos 6.400 millones de pesetas), mientras que la de Lagos se sitúa en torno a los nueve millones. "Hemos mejorado y hemos crecido muchísimo en las últimas semanas y creo que ganamos en la primera vuelta. Estoy convencido de que Ricardo Lagos va a ser el próximo presidente de Chile y estoy casi convencido de que lo será el domingo", decía José Miguel Insulza, ministro de la Presidencia, en la tribuna de invitados.

Nueva batalla

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El candidato recordó a quienes "en septiembre del 73 -fecha del golpe de Pinochet- desfilaron por esta Alameda y hoy no están aquí" e invitó a todos a "dar una nueva batalla: la batalla por la igualdad de oportunidades de todos los chilenos". Lagos recordó los nombres de "los grandes titanes del siglo XX" y mencionó entre ellos a Salvador Allende, el presidente derrocado y muerto en el golpe de Pinochet. Fue la primera vez que lo citó en la campaña. En la tribuna de invitados estaban Hortensia Bussi de Allende y su hija Isabel Allende junto a dirigentes y ministros del Partido Socialista (PS) y del Partido Demócrata Cristiano (PDC), que ejerció una oposición frontal al Gobierno de Allende hasta el golpe militar, como recordó ayer a este diario Gutenberg Martínez, presidente del PDC. "Nuestro recuerdo de la Unidad Popular es negativo, pero el del derrocamiento por la fuerza de un jefe de Estado es de rechazo", añadió Martínez.

Ha llovido mucho desde 1973 y las relaciones entre socialistas y democratacristianos se recompusieron hasta el punto de que los segundos apoyan hoy, sin ambigüedades, la candidatura de un socialista al Palacio de la Moneda.

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