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LA NUEVA SITUACIÓN DE EUSKADI

Pujol defiende el derecho del pueblo vasco a plantear la soberanía por la vía democrática

ENVIADO ESPECIAL Jordi Pujol terció ayer en el debate sobre la situación política de Euskadi con una defensa del derecho del pueblo vasco a plantear y negociar cualquier tipo de reivindicación política -incluida la alternativa soberanista- sobre el futuro de su territorio, pero siempre por la vía democrática y en un marco social sin violencia, y advirtió al Gobierno del PP de que cualquier intento de "demonizar" y debilitar al PNV será negativo. Destacó que el desarrollo de esa negociación, "por vías pacíficas y democráticas", de diálogo y electorales", debe hacerse con el estricto respeto a los derechos individuales de las personas.

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, que participa en Nueva Delhi, la capital de India, en unas jornadas del Foro Económico Mundial, se alineó ayer con las tesis del PNV, al que calificó de garante de la estabilidad en Euskadi, y defendió su estrategia de acercamiento a Herri Batasuna y al entorno de ETA para conseguir que se mantenga el alto el fuego que la banda terrorista ha mantenido durante 14 meses."Creo que debería reconocerse al PNV su gran servicio por haber hecho posible la tregua en momentos tan arriesgados", comentó Pujol, que reclamó que no se le critique por ello. Siempre con una actitud mesurada, tratando de evitar cualquier acusación de injerencia, el líder nacionalista catalán abogó por las vías democráticas, pacíficas y electorales para resolver el conflicto vasco, pero avisó de que cualquier planteamiento político es negociable, incluida la independencia, opción que, sin embargo, no citó de manera expresa.

Acabar con la violencia

La única condición indispensable para el inicio de las negociaciones, dijo Pujol, es hacerlo en un marco sin atentados, en el que ETA haya puesto fin a la violencia. A partir de ahí, el dirigente catalán aludió a la situación en Irlanda del Norte como un posible ejemplo a seguir para conseguir finalmente la ansiada paz.

Así, Pujol comentó que el proceso de negociaciones seguido en el Ulster ha sido arduo y complicado, con rupturas de treguas y planteamientos radicales, pero hizo hincapié en que, al cabo, las dos partes enfrentadas se han visto obligadas a hacer concesiones: el Gobierno de Irlanda, renunciando a su soberanía sobre el Ulster, y el del Reino Unido, considerando ese territorio como una especie de condominio.

Aunque defendió el camino del diálogo democrático como única solución al conflicto vasco, Pujol también alertó respecto a sus riesgos, sobre todo si el Parlamento de Vitoria se configura con una amplia mayoría de partidos soberanistas. "Esta situación no se podría evitar, y la negociación tendría que plantearse igualmente", añadió. De todos modos, subrayó que siempre ha de imponerse un respeto escrupuloso por los derechos individuales de los ciudadanos.

Pujol evitó entrar en la riña dialéctica entre el presidente del Gobierno central, José María Aznar, y el PNV a raíz de las declaraciones del primero, el lunes pasado, durante la celebración del 21º aniversario de la Constitución, acusando a los nacionalistas vascos de estar más cerca de la Europa de la limpieza étnica y de Kosovo que de la Europa del euro.

No obstante, en una crítica velada a Aznar, el presidente catalán precisó que el equilibrio social en Euskadi será imposible si se mantienen actitudes de demonización, debilitamiento o asfixia del partido que encabeza Xavier Arzalluz.

Pujol quiso romper también una lanza en favor del presidente del PNV al afirmar que su colaboración con el nacionalismo abertzale se romperá al primer atentado de ETA. Además, pidió al PP y el PSOE que analicen el conflicto vasco de igual manera y reclamó que no lo instrumentalicen con fines electorales.

Estas reflexiones, cercanas al nacionalismo vasco, no fueron obstáculo para que Pujol afirmara que la única responsabilidad de los asesinatos y de la violencia recae sobre ETA y que no se pueden extender las culpas por la ruptura de la tregua, en referencia al PP y al Gobierno de Aznar.

El presidente de la Generalitat subrayó que, en todo caso, los 14 meses de alto el fuego por parte de la banda terrorista han tenido efectos positivos en Euskadi, tanto de carácter social como político, porque han permitido una aproximación de los sectores radicales hacia posiciones democráticas y porque la sociedad vasca "ha acelerado su evolución hacia opiniones contrarias a la violencia".

En línea con Pujol, el secretario general de su partido, Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), Pere Esteve, acusó ayer a José María Aznar de ser él y no el PNV quien "mira hacia Kosovo" y le pidió que tenga como referente al Ulster. Esteve enfatizó, informa Efe, que la formación de Arzalluz está siendo sometida a un "linchamiento" por parte del Gobierno central.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de diciembre de 1999

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