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LA NUEVA SITUACIÓN DE EUSKADI

La fiscal de París pide la pena máxima para el etarra Kantauri y rechaza sus amenazas al Gobierno francés

"Antes que amenazar al Estado francés, Arizkuren Ruiz haría bien en reflexionar sobre las manifestaciones que ha habido en el País Vasco contra los métodos de ETA y contra la ruptura de la tregua". La fiscal del Tribunal Correccional de París, Irene Stoler, respondió así ayer a la amenaza que el ex jefe de ETA José Javier Arizkuren, Kantauri, había vertido la víspera en el juicio que se sigue en París contra él y otros 12 presuntos etarras. Stoler solicitó la pena máxima, 10 años, tanto para Kantauri como para Juan Luis Aguirre Lete, Isuntza, por asociación de malhechores con fines terroristas y tenencia ilícita de armas y documentación falsa."Francia no es enemiga del pueblo vasco", indicó la fiscal, "simplemente, se limita a detener a aquellos que violan las leyes y cometen delitos en su territorio". La palabras de la fiscal antiterrorista francesa fueron dirigidas a un banquillo en el que no estaba Kantauri. Muy debilitado por la huelga de hambre que mantiene desde el pasado 1 de noviembre, el cabecilla etarra ya había anunciado el lunes que no participaría en un juicio que definió como una "parodia". En el banquillo de los acusados sí estuvieron Isuntza; Argi Perurena, para quien la fiscal pidió seis años de cárcel; Petra Elsser y Puy Lekumberri, que afrontan una petición fiscal de cinco años.

Irene Stoler solicitó al tribunal que imponga asimismo una pena de 5 años a la procesada en rebeldía Soledad Iparraguirre, Anboto, pero no parece que la petición fiscal y la eventual condena vayan a quitarle el sueño en estos momentos a la presunta responsable de los comandos ilegales de la organización terrorista. También en rebeldía, confrontados a penas similares, están siendo juzgados Juan Carlos Arriarán, Juan Ramón Carasatorre, María Jesús Elorza, Juan Ignacio Pérez Aramburu y Zorion Zamacola. La acusación pública reclamó para los supuestos colaboradores franceses de ETA Iker Elizalde y Heren Muruaga, sendas penas de cuatro años que, en su caso, conllevan un año de prisión firme.

Dos horas antes de empezar la vista, cuatro enmascarados vestidos con el mono blanco que últimamente caracteriza la estética de la clandestinidad abertzale se encaramaron al muro exterior de la prisión parisiense de La Santé para mostrar su apoyo a los presos de ETA y reclamar su reagrupamiento en Euskadi. Los enmascarados, que se habían encadenado al muro provistos de pancartas y un altavoz corearon consignas y difundieron música vasca durante más de una hora, hasta que la policía trajo un camión grúa con plataforma. Fueron detenidos y conducidos esposados a la Policía Judicial cuando empezaban a acusar el frío y la lluvia y sus ánimos iniciales empezaban a rebajarse.

[La Audiencia Nacional condenó ayer a los miembros del comando Araba de ETA Aitor Bores e Ignacio Crispín a 73 años de cárcel a cada uno por cinco delitos de terrorismo por la colocación de dos artefactos explosivos en la residencia militar de Araca, en Vitoria. José Antonio Hernández Velasco fue condenado a cinco años como cómplice en los mismos hechos, mientras que José Ángel Etxezarreta fue absuelto].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de diciembre de 1999