MUJERES

Líbano e Israel se movilizan para conseguir el matrimonio civil

Una vez al mes, los libaneses se concentran ante la sede del Consejo de Ministros de Beirut para pedir la modificación del Código Civil que permita la celebración de matrimonios civiles. La movilización está impulsada por una plataforma colectiva configurada por 18 ONG que decidieron hace un año agruparse y lanzar una campaña conjunta hasta lograr la validez del matrimonio fuera de la religión, después de que fracasaran estrepitosamente los intentos de reformas planteadas en este sentido por el ex presidente Elías Hraui.Las parejas laicas o mixtas que desean casarse civilmente en Líbano se ven desde hace años obligadas a viajar hasta Turquía o Chipre, donde pueden contraer matrimonio sin ningún tipo de dificultad, para a continuación legalizar su situación en el propio Líbano ante los organismos pertinentes.Éste es el mismo recorrido que efectúan las parejas mixtas o laicas de Israel que, por razones de proximidad, han optado por casarse en Nicosia o Limasol, en la isla de Chipre, donde inscriben su matrimonio en un registro civil, sorteando así los preceptos de la Tora, que impone obligatoriamente en Israel el matrimonio religioso.

Abdulwahab Daravshe, ex diputado árabe israelí, planteó hace pocos meses a la Autoridad Nacional Palestina la posibilidad de abrir un registro civil en la ciudad de Jericó, administrada por el Gobierno de Yasir Arafat, en un intento de captar los beneficios que podría generar la celebración de matrimonios civiles de los israelíes. Jericó, a poco menos de media hora de Jerusalén, en las puertas del desierto de Judea, podría convertirse así en Las Vegas del Próximo Oriente, ya que la ciudad alberga desde hace más de un año un centro de juego, el Casino Oasis, que atrae a los israelíes, a los que la Tora prohíbe también el juego.

El proyecto del ex diputado Daravshe difícilmente verá la luz, torpedeado por los partidos políticos ultraortodoxos judíos, pero también por las formaciones radicales musulmanas palestinas, que temen que la apertura de un registro para matrimonios civiles incremente los matrimonios mixtos, fuera de la religión musulmana

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 27 de noviembre de 1999.

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