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El público puesto en pie homenajea a Alfredo Kraus en el Liceo

Un gran montaje audiovisual rememora los éxitos del tenor en el coliseo barcelonés

Una larguísima ovación con el público del Liceo puesto en pie puso fin anoche al homenaje que se le tributó al tenor Alfredo Kraus en Barcelona. La emoción presidió en todo momento el acto organizado en honor del tenor fallecido el pasado 10 de septiembre. Un montaje audiovisual, con grabaciones fonográficas y videográficas de gran valor documental, rememoró 40 años de éxitos en un homenaje, el primero que se le tributa tras su muerte, en el que la familia de Kraus pudo comprobar la admiración, la gratitud y el cariño que el público liceísta siente por el genial tenor.Kraus convirtió cada actuación en una inmensa lección ética y artística que nada tiene que ver con las frivolidades que hoy nutren el circo lírico. El tenor canario vivió muchas noches de gloria en el Liceo, y su magisterio vocal, preservado gracias a la técnica, volvió anoche al coliseo barcelonés con toda su grandeza histórica. El homenaje se abrió con un montaje audiovisual de 45 minutos que recorrió la trayectoria liceísta del cantante desde su debut, en 1958, hasta 1986 a través de una selección de grabaciones y fotografías inéditas procedentes de archivos privados y cedidas por la familila del desaparecido tenor. Entre las sorpresas se pudo escuchar a Kraus en sus dos primeras actuaciones en el Liceo, Rigoletto y Lucia di Lammermoor.

Kraus, a quien nunca le gustaron las grabaciones en estudio y los trucos que la ingeniería sonora usa para maquillar los fallos y las carencias de tantos divos, prefirió siempre las grabaciones en vivo a pesar de sus imperfecciones técnicas. Y la verdad del directo compensó la poca calidad técnica de algunos documentos, de indudable valor histórico. La selección permitió recordar títulos emblemáticos en su carrera como Los pescadores de perlas, Werther, La favorita, La hijas del regimiento y Los cuentos de Hoffmann.

Jóvenes valores

En el escenario sólo brilló el arte de Kraus. El Liceo planeó el homenaje sin contar con ninguna estrella de la ópera. La música en vivo llegó de la mano de algunos jóvenes valores que perfeccionaron su canto con el gran maestro: el tenor Jorge Elías, el bajo Simón Orfila, la soprano Montserrat Villaverde y el barítono José Julián Frontal, acompañados al piano por Mark Hastings. El único profesional en pleno ascenso internacional fue el violonchelista Asier Polo, que debía acompañar a Kraus en un recital que el Liceo transformó anoche en homenaje. Tocó fragmentos de la Suite número uno para violonchelo solo de Bach y Après un rêve, de Fauré, acompañado por Hastings. Después de las intervenciones de los discípulos de Kraus, el homenaje continuó con un montaje de fragmentos grabados en vídeo de las óperas interpretadas por el tenor en el Liceo desde 1986 hasta 1994, con los títulos La traviata, Werther, Doña Francisquita, Lucia di Lammermoor y Lucrezia Borgia. El punto final, que desbordó la emoción del público, fue la grabación de una intervención de Kraus en el Palau Sant Jordi en el primer concierto que el Liceo celebró tras su incendio. Una grabación que finalizó con una imagen fija en la que el catante lanza un beso de despedida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de noviembre de 1999