Schröder pide a la banca que salve a la segunda constructora alemana de la suspensión de pagos

El País|Agencias
Francfort / Madrid - 22 nov 1999 - 23:00 UTC

La segunda constructora alemana, Philipp Holzmann, se tambalea, y su crisis está arrojando sombras sobre el modelo de capitalismo desarrollado en el país tras la IIGuerra Mundial. La situación de esta histórica empresa, de 150 años de vida, es tan crítica que el canciller alemán, Gerhard Schröder, hizo ayer un llamamiento público a la banca acreedora para que evite su suspensión de pagos. La banca, pocas horas antes, había rechazado el plan de saneamiento presentado por el grupo alemán, que adeuda 2.930 millones de euros (casi medio billón de pesetas).

Holzmann da empleo directo a unas 28.000 personas y da trabajo a otras 40.000 de forma indirecta.También es propietaria de la española Jotsa.Los problemas de Holzmann reflejan la crisis de la densa red de participaciones cruzadas que en Alemania han forjado bancos y empresas desde la II Guerra Mundial, creando una cultura corporativa un tanto secretista e impenetrable. Por ejemplo, uno de los primeros acreedores de Holzmann es Deutsche Bank, el primer banco del país, que es también el segundo accionista de la compañía, dejando al descubierto la red de intereses cruzados entre ambas empresas, que se remonta a muchas décadas atrás. Hermann Josef Abas fue durante 30 años (a partir de 1930) presidente de Holzmann, antes de llegar a presidir el Deutsche Bank.

Además de la compañía, la polémica salpica también al banco. Las 15 horas de tensa reunión entre la dirección de la constructora y la veintena de bancos acreedores (entre ellos el Deutsche Bank) acabó ayer sin acuerdo. Las entidades no están dipuestas a inyectar los 1.700 millones de euros (282.856 millones de pesetas) que Philipp Holzmann necesita de inmediato y exigen que sea el Deutsche Bank quien se haga cargo de la parte del león.

La negativa de la banca a conceder más dinero aboca a la constructora a presentar la suspensión de pagos, según reconoció la propia empresa, que sería la mayor en Alemania en los últimos cinco años. La dirección de la empresa ha detectado prácticas irregulares de los anteriores gestores, lo que ha desencadenado que la fiscalía abra una investigación por un posible fraude.

Esta crítica situación provocó una inmediata reacción de las máximas autoridades alemanas. El canciller, Gerhard Schröder, instó a los bancos acreedores a que creen un consorcio que rescate a Holzmann. La semana pasada, Schröder salió en defensa de Mannesmann, contra quien acaba de lanzar una oferta hostil Vodafone. Un portavoz del Gobierno, Bela Anda, subrayó que el Ejecutivo está dispuesto a hacer todo lo posible para que continúen las obras encargadas a Holzmann.

Philipp Holzmann es dueño de la española Jotsa, adquirida a la familia García Obregón. La crisis financiera de la matriz alemana ha coincidido con la negociación de un expediente de regulación de empleo que afecta a 120 de sus 470 empleados. El expediente ha provocado un enfrentamiento con los sindicatos, que tienen previsto un amplio calendario de protestas que se inicia hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de noviembre de 1999.

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