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Chávez recibe la futura Constitución

En coincidencia con los principales sectores empresariales y sociales, la Iglesia católica ha criticado la nueva Carta Magna venezolana por dar mayor poder y protagonismo al Estado y al Ejecutivo. La Asamblea Nacional Constituyente entrega hoy oficialmente el voluminoso texto de 395 artículos al Consejo Electoral y al presidente Hugo Chávez para organizar el referéndum consultivo del 15 de diciembre.

En la iniciada campaña electoral dos frentes opuestos bien definidos compiten con fuerza. Los del sí son 127 de los 131 miembros de la Asamblea Constituyente, encabezados por el mismo Chávez. Un sondeo de Mercanálisis les da la victoria, con un 68% a favor de la nueva Carta Magna y un 7% en contra. Pero en la otra orilla se ha formado el denominado Frente No, ampliado por los cuatro constituyentes desertores: Alberto Franceschi, Jorge Olavarría, Claudio Fermín y Allan Brewer Carías. Éstos llaman a votar contra el nuevo texto, que ellos califican de "retrógrado", "incosteable financieramente" y de "concentración de poder en el Estado y presidente". En el movimiento opositor se han unido los partidos tradicionales, las organizaciones de profesionales independientes y la cúpula empresarial. La Conferencia Episcopal Venezolana predicará el voto de conciencia en las iglesias, pues considera que los electores van a votar casi a ciegas y cree perjudiciales algunos artículos, especialmente el referido al aborto. "La gente no tiene idea de las cosas que están en juego", dijo su presidente, monseñor Baltazar Porras.

Además de la polémica nacional que ha generado el texto constitucional, la Asamblea enfrenta la crítica de la oposición por la indefinición de las preguntas que se van a incluir en la papeleta del referéndum para relegitimar los poderes. La nueva Constitución plantea el cese de los poderes constituidos tras la votación, el 15 de diciembre.

Una comisión de la Asamblea va a redactar las preguntas relativas a la nueva elección del presidente, del Legislativo, que ahora se llamará Asamblea Nacional, con una sola Cámara, los 23 gobernadores, las asambleas legislativas regionales, y el Tribunal Supremo.

Para el constituyente desertor Jorge Olavarría, la inclusión de la relegitimación de los poderes es "una trampa y una aberración monstruosa". La intención gubernamental es que se convoquen unas megaelecciones en el primer trimestre del 2000 para renovar los poderes y establecer los nuevos que prevé el nuevo texto constitucional. La Constituyente ha prolongado sus funciones hasta el 2 de febrero próximo para organizar el régimen transitorio, ya que el Congreso actual desaparecerá en diciembre y en su lugar habrá un congresillo de 11 miembros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de noviembre de 1999

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