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PEDIATRÍA

Marquetería para Leticia

Los padres sospechaban que la niña tenía una malformación, pero la pediatra no le dio importancia. "La niña tenía entonces dos meses y le observamos un ojo caído y el lateral de la cabeza algo aplastado", cuenta María del Castillo Sánchez, madre de Leticia Romero. La pediatra alegó que todo era normal y citó a la madre y a su hija para "cuatro meses después". Entonces sí se confirmaron las sospechas: la niña tenía malformaciones. Pero aún peregrinaría María del Castillo cinco meses más hasta llegar al servicio de neurocirugía infantil del hospital Virgen del Rocío. Allí se le detectó una craneoestenosis (el cráneo no se expande con normalidad, por lo que se comprime el cerebro) con asimetría facial por aplanamiento de la cara (si el cráneo no se desarrolla, tampoco lo hace la cara). El diagnóstico definitivo fue plagiocefalia.No sólo había que liberar la corteza cerebral, también había que corregir la asimetría facial y poner las bases para que esta deformidad desapareciera conforme fuera creciendo la niña.

Más información
Cirugía a favor del crecimiento

Durante la intervención quirúrgica, en la que participaron neurocirujanos y cirujanos maxilofaciales, se extrajeron amplios fragmentos óseos del cráneo y de las órbitas, que, posteriormente, fueron remodelados. "Fue como hacer marquetería", dice Gutiérrez Pérez.

Una vez configurados los fragmentos óseos, y con la ayuda de unos anclajes situados estratégicamente para evitar interferencias con el crecimiento, fueron recolocados en la cabeza de Leticia Romero. Leticia tenía entonces un año. Hoy, a punto de cumplir seis, Leticia tiene una vida completamente normal.

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