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Entrevista:

"Si nacionalismo es lo que hace y dice CiU, yo no soy nacionalista"

Josep Lluís Carod Rovira (Cambrils, Tarragona, 1952) es el secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el partido independentista que Jordi Pujol corteja para ser investido presidente de la Generalitat por sexta vez.Pregunta. CiU está negociando al mismo tiempo con fuerzas antagónicas, como ERC y el PP. ¿No tiene la impresión de que CiU quiere tomar el pelo a una de las dos partes?

Respuesta. Estamos asistiendo al final de una etapa de hegemonía de CiU, y hay como mínimo dos sectores dentro de esta coalición. Uno es partidario de desempeñar este papel eterno de la derecha catalana, que da prioridad a influir en Madrid. Luego está otro sector, de ascendencia más popular, que se siente incómodo con el PP. Debe de ser muy duro para Jordi Pujol, un catalanista demócrata antifranquista que fue encarcelado durante la dictadura, constatar que después de 19 años de gobernar la Cataluña autónoma el único apoyo que ha conseguido en su última legislatura es el del PP.

P. ¿CiU no utiliza las conversaciones con ERC como un mecanismo de legitimación nacionalista para pactar luego con el PP?

R. Creo sinceramente que sí. Aquí todo el mundo usa a todo el mundo. No niego que a CiU le vaya bien, por la incomodidad que representa su matrimonio de conveniencia con el PP, tener relaciones extramatrimoniales con ERC. Pero ERC nunca había logrado la proyección social y mediática que está teniendo ahora.

P. ¿ERC también aspira a la herencia pujolista?

R. CiU tiene una parte de voto popular que no es de derechas y que es honestamente catalanista. Esta parte de voto popular sólo tiene un referente básico que se llama Jordi Pujol, que en un momento determinado puede haber ejercido unas funciones positivas para el conjunto del país, pero que en estos momentos desempeña más bien la función de tapón. Una parte de esta herencia irá más allá de CiU y ya ahora tiene su referente en ERC.

P. ¿No serán demasiadas caras, en el momento de salir en la foto del pospujolismo?

R. ¿Pero seguro que hay tantas? Yo no veo demasiadas, y menos dentro de Convergència. No por capacidad, sino porque la propia dinámica política ha ido creando allí una especie de tierra de nadie donde sobrevivía una sola persona, que se llama Jordi Pujol. En CiU hay mucha gente de la coalición con vocación de hereu escampa [despilfarrador], gente que quiere la herencia antes de pasar por el notario.

P. ¿La aproximación a CiU no es contradictoria con la credibilidad de izquierdas de ERC?

R. Supongo que estamos perfectamente legitimados para aspirar a incorporar en un proyecto nacional a sectores populares y de clases medias nacionalistas que Pasqual Maragall ha intentado unir a su proyecto. Por intentarlo nadie tildó a Maragall de dirigente de una formación derechista o conservadora.

P. ¿Esquerra ha superado el síndrome de 1980, cuando Pujol fue investido gracias a los votos de ERC? Se pactaron cosas que luego no se cumplieron y los republicanos se desplomaron en las elecciones siguientes.

R. Ninguno de los miembros de la actual dirección del partido militaba en Esquerra en 1980. Que el electorado castigó a ERC en 1984 es evidente, pero lo que no queda claro es si el pacto con CiU fue el motivo fundamental. Es fácil decir que ERC pasó de 14 a 5 diputados, pero ¿por qué nadie dice que el PSUC pasó de 25 a 6? Creo que en 1984 hubo un cambio a fondo en la estructura de partidos en Cataluña.

P. ¿No le gustaría un frente nacionalista?

R. De entrada, una mayoría entre CiU y ERC ya hubiera sido posible hace cuatro años, aunque me resisto a denominarla nacionalista. Pero CiU prefirió pactar con el PP.

P. ¿Por qué se resiste a llamarle nacionalista?

R. Entre otras cosas porque de entrada la palabra nacionalista, en la cultura política democrática europea, no tiene la misma connotación en todas partes. En Cataluña forma parte de la tradición democrática y yo diría que más específicamente progresista. Pero también en el caso catalán ha ido asociada además a una sola formación política, CiU. Si el nacionalismo es lo que dice y hace CiU, yo no soy nacionalista.

P. ¿En qué medida ERC exige que CiU asuma las 15 prioridades que ha planteado?

R. ERC ha puesto sobre la mesa 15 propuestas que afectan en muchos casos a la cotidianidad de los catalanes. Es positivo que después de 19 años de monarquía casi absoluta de CiU en Cataluña, la coalición se vea forzada a sentarse y a hablar. Después, respecto a estos puntos, nos pondremos de acuerdo en unos o en otros, o no nos pondremos de acuerdo en ninguno. Si no lo hacemos votaremos en contra, y se acabó.

P. Hay mucha sensibilidad política herida cuando se les ha oído hablar a ustedes de Cataluña como Estado Libre Asociado.

R. Éste es un tema que aparece en nuestra propuesta de Estatuto Nacional de Cataluña, simplemente entre el horizonte de una Cataluña libre, tan independiente como sea posible en el marco de la Unión Europea, que es el horizonte final. En Europa hay Estados libres como Baviera, donde el Gobierno federal evita meter las narices. A los españoles les preocupa mucho un Estado libre que se llama Puerto Rico, pero éste es un problema que está situado a muchos miles de kilómetros de distancia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 1999

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