El cuento musical amansa a las fieras

Los cuentos musicales son muy eficaces como talismán ideal para acercar a los más jóvenes a la música clásica. En su séptima edición, el programa pedagógico de Conciertos Escolares que promueve el departamento de Educación y Cultura del Gobierno de Navarra conseguirá que 24.000 estudiantes entre 8 y 15 años escuchen en directo el maravilloso sonido de una orquesta y apreciar mejor una música que nunca se hace vieja.La exitosa experiencia se ha renovado este curso con un nuevo experimento: los llamados Conciertos en Familia, cuyo propósito es que padres e hijos acudan juntos los sábados a escuchar una música por desgracia muy poco presente en la mayoría de las discotecas familiares.

La actividad extraescolar se inicia con el tumulto típico producido por la llegada en dos tanda diarias de 600 monstruitos al salón de actos del colegio Mendialdea de la localidad de Berriozar, en la comarca de Pamplona. Los gritos y chanzas de los escolares se tornan en atento silencio y respetuosa participación en el juego cómplice que consiguen los narradores de cada cuento y los músicos de las dos orquestas: la Pablo Sarasate y la orquesta del conservatorio de música del mismo nombre.

El objetivo del programa, asesorado por el musicólogo Fernando Palacios, es que cada alumno de primaria escuche a lo largo del curso tres cuentos musicales, un género que busca la fusión entre la música y un lenguaje cercano a los niños, que descubren de forma natural sonidos procedentes de instrumentos desconocidos. Sin embargo, como destaca la coordinadora del ciclo, María Antonia Trueba, la demanda de los centros escolares está siendo tan abrumadora (participan 207 colegios de Navarra) que muchos colegios hacen rotar a sus alumnos para dar participación a más escolares. Los más afortunados podrán escuchar este año Peer Gynt, de Edgar Grieg, como música de fondo para un cuento de Carmen Santonja; El sol borracho, con una música de Tilo Medek para un cuento de Sarah Kirsch y El sastrecillo valiente, la conocida obra de los Hermanos Grimm, con música de Tibor Harsanyi.

El programa para los de más edad que cursan la ESO -unos 6.000 este año- es diferente. Tienen más conocimientos y son más difíciles de controlar durante la experiencia. Este año se les ofrece una selección de obras de autores clásicos centrada en Joseph Haydn, acompañada de explicaciones de diferentes aspectos musicales. Del total de 40 conciertos, ocho lo serán en euskera, con la participación de 4.800 alumnos.

En cada sesión se repite la magia. Los sonidos orquestales navegan lenta o trepidantemente por debajo de las palabras del narrador, acentuando los pormenores de una historia que los alumnos no sólo escuchan atentamente sino en la que tienen activa participación respondiendo a preguntas, adivinando el origen de los sonidos, el nombre de ciertos instrumentos, dando rítmicas palmas, todo ello en un guión del que extraen conceptos como el del ritmo, o la melodía y que les descubre sonidos nuevos y fascinantes a los que un niño no tiene fácil acceso. "Hemos constatado que el aprendizaje es muy provechoso", señala Trueba, para quien la educación musical debe comenzar a la más tierna edad. "Los chavales mayores, si no han tenido ese contacto previo con la música clásica, es más difícil que se vean impelidos a disfrutar de ella o aprenderla en el futuro", añade la coordinadora de un programa educativo cuyo coste económico es de apenas cuatro millones de pesetas.

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