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Naschy y Piquer Simón reivindican su papel en el desarrollo del cine fantástico

Los realizadores Jacinto Molina, más conocido como Paul Naschy, y Juan Piquer Simón reclamaron ayer en San Sebastián su protagonismo en la existencia del cine fantástico y de terror español. "Si existe es gracias al esfuerzo de los directores que hemos estado en las trincheras del género", dijo Naschy. "Hubo una censura moral durante el franquismo y hoy existe una censura económica fuerte", afirmó. Ambos abogaron por caminar por la senda de las coproducciones y entrar en la televisión.

Naschy y Piquer Simón participaron ayer en la X Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, que rinde homenaje a quienes, como ellos, impulsaron el desarrollo del género en España. Quizá porque ambos se sintieron reconocidos no dispersaron su discurso por el ámbito de la falsa molestia. "El cine fantástico español siempre se ha hecho cuesta arriba", se lamentó Piquer Simón. Su desarrollo se debe a "la voluntad de una serie de personas a las que les gustaba el tema y estaban dispuestos a dejar sangre, sudor y lágrimas para sacar el proyecto adelante. Pero no porque haya tenido ni ayudas de la Administración, ni del Instituto de la Cinematografía ni de las televisiones ni incluso de los productores". Naschy, intérprete y director de un ramillete de películas sobre el mito del hombre lobo, y Simón la emprendieron contra la política de subvenciones y contra la consideración de que el fantástico siempre es un género menor. No comprenden por qué el terror es el hermano pobre del cine y no escatimaron palabras para criticar ese punto de vista. "Una película de fantasía nace automáticamente con la clase B y así es más difícil su exhibición y su apreciación", dijo Piquer, autor de títulos como La grieta o Viaje al centro de la Tierra.

Algo tienen que ver en ello, a juicio de Naschy, los prejuicios educativos: "Aunque parezca mentira nuestra formación judeocristiana sigue estando ahí. Es un lastre que lleva a eludir las cosas fantásticas y de demonios. Son reminiscencias del pasado, pero actúan en el inconsciente".

Los dos realizadores coincidieron en las líneas básicas de su discurso. Ambos abogaron por continuar con el desarrollo del género por el camino de las coproducciones, sobre todo, con compañías norteamericanas. En caso contrario, no le auguran un buen porvenir al cine fantástico y de terror español. Lo advertía Piquer: "Es más fácil trabajar con Estados Unidos que con Europa. Allí no tienen problemas, no miran las nacionalidades. Tienen un mercado potencial fantástico de espectadores que hablan el mismo idioma y además les gusta el show bussiness".

El director deploró la postura de las televisiones digitales que se han dado cuenta de que "comprar una película americana es más barato que producir la suya propia". En todo caso, se mostró convencido de que el futuro del género está en la pequeña pantalla como fuente de financiación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de noviembre de 1999

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