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INNOVACIÓN Universitarias al poder

Hace cinco años, Carmen Ramírez, una profesora de Filología francesa de la Universidad de Sevilla comenzó a indagar en los periódicos andaluces de la primera mitad del siglo XX para ver cuántas mujeres escribían en los diarios por aquella época, "desde las periodistas de renombre hasta la vecina de un barrio que remitiera una carta al director". De esa aventura, que ahora culmina en un libro de próxima publicación, le surgieron otras ideas que está ultimando: trabaja para crear un foro universitario de mujeres donde confluyan ideas. "No hace falta una revolución, eso ya es algo superado, caduco, lo que hay que hacer es pensar en la universidad, recuperar el discurso del espíritu y de los valores universitarios en la institución".La primera actuación será inaugurar unas jornadas en Febrero del próximo año, Mujer, universidad y sociedad: un nuevo reto milenario. Esta reunión que quiere convertir en jornadas periódicas, contaría con la presencia de mujeres, miembros importantes del ámbito académico, social, político. La lista no está acabada pero espera contar con aquellas que han logrado un puesto importante en la institución académica como la rectora de la Universidad Pablo de Olavide, Rosario Valpuesta, con la ex alcaldesa de Sevilla, Soledad Becerril, con la actual concejala de Servicios Sociales, Piedad Bolaños y con muchas más con las que está hablando estos días.

Pero la iniciativa de Ramírez no estará formado por tradicionales discursos sino por ideas y pensamientos que llevar a la práctica y que transmitir a la sociedad. Las jornadas de reflexión y debate se complementarán con un proyecto de ámbito estrictamente universitario. "Hay que trabajar sobre mujeres desde la docencia, la investigación y la gestión": hacer estadísticas, informes y análisis sobre la presencia femenina en numerosos campos, trabajar en los planes de estudio -ya hay alguna carrera que incluye asignaturas sobre esto-. "Después hay que distribuir toda esa información por las distintas universidades y hacerla llegar a la sociedad".

Los objetivos de este plan son varios: por un lado alcanzar el poder "para aquellas que quieran tenerlo", algo que a pesar de la enorme presencia femenina en la universidad, todavía no tiene un reflejo suficiente en los puestos directivos; "mover las conciencias críticas, establecer corrientes de opinión". En definitiva, "fomentar los valores democráticos, la igualdad, la no discriminación, formar conciencia y cultura de mujeres libres".

Ramírez aclara que se trata de pensar en clave feminista, "algo que todavía asusta a mucha gente, pero nada de revolución ni de discursos antiguos, sino ahondar en el discurso democrático universitario. El feminismo lleva consigo el germen de la libertad, la igualdad y el derecho a la diferencia y eso, por fortuna, no es patrimonio de ningún sexo".

La profesora cree que la mujer puede revitalizar este espíritu en la universidad "porque es un poder emergente, porque están dispuestas a trabajar por una sociedad igualitaria", y lo resume en una frase: poder, saber y querer. No conformarse con que la mujer haya conseguido de forma mayoritaria el acceso a la educación superior.

Todo este proyecto se enmarca en los programas de calidad que bañan todos los programas universitarios últimamente, "porque se necesita una universidad competitiva y de valores".

La idea original partió de las más de 700 mujeres que Ramírez ha recogido en su libro, que dejaron sus ideas en unos 300 periódicos: "Un discurso progresista y de libertades asombroso, con conciencia de derechos", que ahora quiere reproducir en la universidad del siglo venidero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de octubre de 1999

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