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Un agresor sexual de EE UU se castra por voluntad propia

Un hombre preso en el estado de Florida por abusar sexualmente de una menor se ha castrado voluntariamente para acabar de una vez por todas con sus incontrolables impulsos. Carl Roberts, de treinta años, espera que su drástica decisión modifique las actuales leyes para que otros agresores sexuales puedan ejercer esa alternativa.Roberts tuvo que obtener permiso del tribunal para poder extirparse los testículos, ya que el estado de Florida sólo contempla la castración química para casos de delitos menores como el suyo -acusado de conducta lasciva-, y la quirúrgica se reserva para violadores reincidentes. De ser declarado culpable, pasaría doce años en la cárcel. "Ya no soy una amenaza para la sociedad" dijo Roberts, un diseñador gráfico, casado y sin hijos que desde diciembre está detenido en la cárcel de Okaloosa County por haber tocado tres veces a una niña de nueve años.

Roberts, que ha pagado de su bolsillo la operación, se decidió por la cirugía porque la castración química se puede revertir reduciendo la droga que la provoca, Depo-Provera, y tiene efectos secundarios que le harían más proclive a padecer enfermedades coronarias. Según él, también ha resuelto la adicción sexual que estaba arruinando su vida. "Tenía cientos de affairs y ahora se me han pasado las ganas y ya tampoco tengo intenciones de suicidarme. Estoy mucho más calmado, ahora miro a una mujer y es como si viera a un hombre".

La castración quirúrgica ha abierto un debate en EE UU a raíz de que algunos fiscales la usan como moneda de cambio para reducir las sentencias, ofreciéndo una pena menor a los delincuentes que acceden a castrarse. Uno de los casos más sonados se produjo el año pasado en Arkansas, donde la Organización Nacional de Derechos Civiles ha demandado a los fiscales. El caso está pendiente ante los tribunales. Y en Illinois un juez rebajó de 100 a 26 años la sentencia de un violador múltiple por castrarse. Ese no es el caso de Roberts. El fiscal, David Fleet, le ha reiterado que no obtendrá nada a cambio de extirparse los testículos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de octubre de 1999