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ELECCIONES CATALANAS

Las cosas ya no serán como antes

Los dirigentes de CiU tienen asumido que, tras las elecciones autonómicas, las cosas van a ser distintas, incluso si los resultados confirmasen la continuidad que les pronostican las encuestas. Los estrategas de CiU han aprendido de la experiencia de sus relaciones con el Gobierno de Aznar. Si el Ejecutivo del PP revalida su continuidad en las elecciones generales y sigue necesitando el apoyo de CiU, los nacionalistas ya no se plantearán una negociación global como en 1996, en la que la financiación autonómica y el aumento de poder autonómico fueron el eje. Las leyes se negociarán una a una.CiU no quiere repetir la experiencia de la negociación de 1996 ya que, transcurrido un año y medio, se encontró con que el Gobierno de Aznar ya había cumplido sus compromisos y con la incomodidad de quedarse sin objetivos en sus relaciones con el Ejecutivo central.

También cambiará el modo de negociar, admiten los estrategas de CiU. El Gobierno de Aznar tiene una experiencia de la que carecía en 1996. Va a ser exigente y duro, y se encontrará enfrente con una CiU nada dispuesta a ceder en sus exigencias de pacto fiscal y relectura de la Constitución, entendida como una interpretación más política y abierta de las sentencias del Tribunal Constitucional. Jordi Pujol, en un reciente comentario sobre el tema, dijo que la relectura constitucional afectaría a no menos de 50 leyes. CiU sabe que tendrá que pagar un precio político.

Los cambios en la política catalana también afectarán a la vida interna de los partidos y a su liderazgo, de modo que un alto dirigente de CiU admite que si las encuestas se confirman, se puede dar por acabada una etapa en Cataluña. Recuerda que sólo Josep Lluís Carod Rovira, líder de ERC, será cartel en los próximos comicios catalanes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de octubre de 1999