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Victorino Martín: "Actualmente se está timando a la gente"

El ganadero es el único que lidia dos veces este año en Las Ventas

Vuelve la Feria de Otoño y, de su mano, Victorino Martín, el único ganadero en disposición de cumplir por duplicado con las exigencias de Las Ventas. Estuvo en San Isidro y regresa el próximo domingo. "Parece que todo el mundo huye y nadie se atreve a dar la cara. Lo que parece claro, y hay que decirlo, es que actualmente se está timando a la gente", afirma, con su natural habilidad para soltar verdades a cantazos.

El año pasado fueron tres las corridas que saltaron al coso madrileño con el hierro del de Galapagar. Ni un toro rechazado y todos los premios para él. Este año, con el del domingo, serán dos los encierros completos. "El toro de Ponce fue algo manso, y la corrida del 9 de junio quedó muy deslucida a causa de la lluvia. Sin embargo, tanto la presentación como el juego que ofrecieron fue impecable", comenta en un rápido balance de su paso por Madrid.En lo que a la temporada respecta, el tono del ganadero sube: "Lo primero que hay que tener en cuenta es que mis corridas se han lidiado en plazas de primera. No estamos hablando de indultar a un toro en Marbella, que es como torear en mi tentadero. Desde esta perspectiva, estoy mucho más contento este año que el pasado. Han sido nueve o diez corridas, aún faltan las de Madrid y Zaragoza y, además de no ver un toro rechazado, todas han dado algo y han demostrado casta, que es lo que falta de forma escandalosa".

Castellón, Valencia, Bilbao, San Sebastián, Santander, las plazas francesas... todas sus actuaciones merecen un comentario de satisfacción. "Para mí lo que importa es que he dado la cara y no he rehuido ningún compromiso importante", añade en un evidente empeño para marcar distancias.

"Nadie da la cara"

Pese a todo, para el ganadero, que debutó en Madrid el lejano año de 1968, la situación por la que atraviesa la fiesta no deja sitio para entusiasmos. El cúmulo de argumentos que abastece su conclusión es, cuando menos, llamativo. "Todo el mundo huye de todo. La filosofía que impera es la de llevárselo, una expresión realmente fea. Nadie, ni ganaderos ni toreros, al contrario de lo que suelen decir, da la cara". Aquí se para y se pregunta sin esperar respuesta: "¿Qué está ocurriendo?". Contestación: "Desde agosto hasta la fecha, por las plazas de por ahí lo único que se torean son utreros. ¿Por qué los toreros aguantan tanto? ¿Por qué siguen toreando matadores tan mayores? Pues es bien sencillo, porque se están lidiando toros que no son tales, que no valen". "En definitiva", concluye, "se ha perdido la idea de responsabilidad".Terminada la impenitente andanada, llega el turno para el compromiso del próximo domingo: "Es una gran corrida. Eso está claro. Bien es cierto que todavía no sé con certeza qué toros irán". La terna que se enfrentará a los astados tampoco le suscita el menor amago de duda. "Esplá es un gran profesional, y me parece muy bien que, tras haber faltado a San Isidro, vuelva ahora con mis toros; Higares ya sabe lo que es cortar dos orejas a mis toros y lleva una temporada extraordinaria, y El Califa... pues ahí está su actuación en Valencia y las dos orejas que acaba de cortar en Hellín a los de Samuel Flores", comenta en un suspiro.

Desde su presentación en Las Ventas, más de cien corridas le contemplan. Ahora sus amores se dividen entre su hierro de toda la vida y los Monteviejo, los antiguos Barcial. "Estamos locos de contentos. Las dos corridas de Madrid de los patas blancas han sido excelentes, y veremos si pronto no llegan a la categoría de los victorinos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de octubre de 1999