La economía catalana acelera su crecimiento al 3,6% por la mejora de las exportaciones

La economía catalana registró una ligera aceleración en los meses de julio y agosto al experimentar un crecimiento del 3,6%, una décima más que en el bimestre anterior, según la Cámara de Comercio de Barcelona. La mejora se debió a que las exportaciones están recuperando el ritmo perdido a finales del año pasado y han crecido un 4% en los citados meses. La construcción mantiene un fuerte crecimiento con un 9% de incremento. El informe de la Cámara de Comercio destaca que las ventas al exterior registran una mejora "notable" en Asia y Estados Unidos, mientras que están estabilizadas en los 11 países del euro y siguen cayendo con fuerza en la Europa del Este -Rusia, en especial- y América Latina.

El consumo privado sigue siendo uno de los principales motores de la economía catalana, con un crecimiento del 4,2% en el segundo trimestre. Ello se refleja en el incremento de las matriculaciones de vehículos durante el verano y en el aumento del crédito, según la Cámara.

La buena coyuntura está teniendo su reflejo en la evolución "muy positiva" del mercado de trabajo, con un aumento del 30% de la contratación indefinida. Además, Cataluña empieza a notar una reducción de la población activa debido al final de la época de nacimientos masivos de los años sesenta, lo que ayuda a reducir el paro.

Según el informe de la Cámara, el sector industrial registró en junio y agosto una "reactivación leve", con una subida del 3%, gracias al mejor comportamiento de la demanda exterior.

Dentro de la construcción, la vivienda sigue siendo el subsector más dinámico, aunque destaca una "intensa aceleración" de la obra civil. La fuerte demanda y el alza de los precios han obligado a los constructores a traer algunos materiales desde Túnez, según el presidente de la Cámara, Antoni Negre, quien aseguró que las expectativas para los próximos meses son de una "cierta moderación" en la actividad.

Negre pronosticó que la inflación en Cataluña se situará este año entre el 2,5% y el 3%, lo que perjudicaría la competitividad de las empresas. Aunque, según Negre, el incremento de los precios no es atribuible a los salarios, pidió a los trabajadores que pacten subidas del 2% en el año 2000 para atajar la inflación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 05 de octubre de 1999.

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