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El 70% de los desguaces deberá cerrar al no adaptarse a las normas de la UE

Alrededor del 70% de los desguaces del País Vasco tendrán que cerrar sus puertas al no cumplir los mínimos que exige la directiva de la Unión Europea sobre este sector para el respeto del medio ambiente. El alto coste que conlleva la adaptación de estas instalaciones unido a que dos terceras partes de los desguaces vascos están ubicados en suelos que en la actualidad no tienen la calificación de industrial llevan a que los responsables de estas explotaciones prefieran abandonar sus negocios a arriesgarse a perder en poco tiempo la autorización después de haber invertido millones de pesetas en la reforma de su taller. El tiempo juega de momento a favor de los desguazadores vascos, ya que la puesta en marcha de la directiva -dispuesta desde 1996- está paralizada por las reclamaciones planteada por el sector alemán, que pide que los fabricantes de los automóviles corran con parte de los gastos de adaptación de las instalaciones. PASA A LA PÁGINA 7

Adaptarse a la nueva sensibilidad

De la antigua vinculación de los desguaces con actividades ilegales o cercanas a la venta ambulante poco queda. El impulso que ha vivido la industria del automóvil ha convertido a este pequeño sector en elemento imprescindible en la preservación del medio ambiente. De ahí, la paulatina unión de estos empresarios en la asociación española AEDRA y el progresivo interés por adaptar sus instalaciones a las nuevas sensibilidades, sobre todo las relacionadas con el respeto del suelo. Así, en primer lugar, ya desde la zona de recepción, es imprescindible que el suelo esté protegido contra la contaminación por vertido de líquidos en un mínimo de 200 metros cuadrados, además de que haya distintos recipientes para grasas, aceites y agua. En la zona de desmontaje, el suelo también deberá estar protegido contra la contaminación por vertidos accidentales en un mínimo de 100 metros cuadrados y tendrá que contar con un elevador hidráulico que permita las operaciones de retirada de líquidos. Todos esos fluidos (aceite, gasolina, líquido del radiador y de frenos, etcétera) deberán tener sus depósitos correspondientes. Lo mismo ocurrirá con el resto de los componentes presumiblemente contaminantes, como neumáticos o baterías, que tendrán que almacenarse con su identificación. Cualquiera que haya acudido a un desguace no habrá visto todo este complejo de reciclado salvo en contadas excepciones, como el citado Vidaurreta de Hondarribia. Y es que la inversión para la reconversión de esta industria exige un mínimo de diez millones. Para llevarla a cabo, lo único que piden los empresarios de este sector es que su actividad se reconozca como sucede con la del resto de talleres industriales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de septiembre de 1999

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