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Los nacionalistas vascos constituyen mañana la Asamblea de Electos con serias divergencias

Los nacionalistas vascos constituyen mañana en Bilbao su asamblea de cargos municipales y recuperan así la unidad de acción, interrumpida por la campaña electoral de junio y enrarecida por las críticas al PNV que ETA hizo públicas en su comunicado de finales de agosto. Para esta cita se ha fijado el objetivo de triplicar los 700 asistentes del primer cónclave de electos locales, celebrado en febrero en Pamplona. Pero PNV, EA y EH se internan con este acto en un proceso sobre cuyo alcance, cometido y funcionamiento todo son incógnitas y sobre el que mantienen serias divergencias.

La Asamblea de Electos no tendrá, por el momento, personalidad jurídica. Sus responsables han realizado un estudio en el marco del derecho internacional, español y francés en busca de una herramienta apropiada que, al parecer, no han hallado. Esta carencia no supondrá un problema, puesto que sus decisiones pueden realizarse a través de instituciones que sí tienen existencia legal: los propios ayuntamientos, allí donde los nacionalistas dispongan de la mayoría necesaria.HB quiere que la asamblea sea el foro y el instrumento para abrir un periodo "constituyente" para Euskadi, que terminaría en el establecimiento de un nuevo marco político-jurídico "en un futuro inmediato". El portavoz de EH, Joseba Permach, señaló el sábado pasado que este nuevo marco estará en marcha en el año 2000. Los radicales no ocultan que su deseo es que en la Asamblea de Electos se abra rápidamente el debate sobre la nueva estructuración institucional.

Este discurso, que pone en cuestión la validez de los veinte años de autonomía liderados por el PNV, obliga al nacionalismo gobernante del PNV y EA a reivindicar su labor, lanzar mensajes tranquilizadores sobre la validez de las instituciones actuales, únicas revalidadas en las urnas, como recordó el domingo el líder de EA, Carlos Garaikoetxea. Pero mantiene al mismo tiempo el discurso sobre la legitimidad de la aspiración a la superación de ese marco, como también hizo simultáneamente el presidente de EA y defiende igualmente el PNV.

Para los participantes de la iniciativa, este organismo será la primera "Institución Nacional" de base municipal, destinada a proyectar la idea de la nación vasca a través de su unidad territorial, ya que integra en su seno a electos de Euskadi, Navarra y el País Vasco francés, y "coadyuvar" en el debate sobre la futura vertebración institucional y política de Euskadi.

Exigencia de ETA

Su formalización entra de lleno en el diseño del proceso de pacificación efectuado por el PNV y HB. Y pretende satisfacer las exigencias del mundo radical abertzale y de la propia ETA. La mejor prueba de ello fue la reserva mantenida por EH a firmar el pacto de apoyo al Gobierno vasco de Juan José Ibarretxe, con el que no se comprometió hasta que PNV y EA transigieron con la celebración del primer cónclave de cargos municipales en Pamplona, el 6 de febrero pasado. Con anterioridad, la ejecutiva del PNV había señalado que sólo "a partir de una situación de paz definitiva" sería posible "una actividad coordinada desde la base institucional que constituyen los municipios, en orden a la construcción nacional de Euskadi". Ambos partidos han tenido que explicitar mucho su apuesta por la Asamblea de Electos: según el PNV, sus objetivos serán "impulsar la construcción nacional de Euskadi y su vertebración política e institucional, a partir de un diagnóstico básico de problemas y retos comunes", tal y como reza el documento emanado de la reunión preparatoria que el sábado pasado celebraron los electos locales del partido de Xabier Arzalluz. "Que nadie se asuste", se sintió en la obligación de tranquilizar el portavoz que dio lectura al texto. En él los peneuvistas incluyen la advertencia de que no se parte "de cero" en la reivindicación de la validez de las instituciones actuales.

Ayer, Jon Jauregi, alcalde de Beasain y seguro presidente de del organismo, recordó que en el texto aprobado el 6 de febrero en Pamplona se dice que la asamblea surge para aglutinar y unir esfuerzos y voluntades políticas de cara a la construcción nacional y que no tiene vocación de convertirse en ninguna otra institución. Las diferentes posiciones se dan incluso en el seno del propio PNV. Es conocida la renuencia, por ejemplo, del alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, a acudir a la cita, aunque finalmente lo hará "como un electo más", aclaró. Esto ha aconsejado al partido de Arzalluz a reunir previamente esta tarde a su Asamblea Nacional, para perfilar definitivamente los límites de la actuación mañana de sus representantes. La reunión de mañana tiene carácter constituyente. En ella se debe elegir una nueva comisión permanente, de acuerdo con los resultados electorales del 13-J. Otro de los objetivos es "proyectar en el ámbito internacional la existencia de Euskal Herria como nación propia y diferenciada". La asamblea pondrá además en marcha sus estatutos y elegirá una sede. A esta cita de Bilbao acudirán como invitados Tarek Williams Saab, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Constituyente de Venezuela, y Vladimir Villegas, vicepresidente de la misma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de septiembre de 1999

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