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CIRUGÍA

Los riñones de donantes infectados por la hepatitis C son aptos para el trasplante

Los hospitales públicos Doce de Octubre, de Madrid, y Clínico, de Barcelona, son pioneros en el mundo en emplear órganos de donantes infectados por el virus de la hepatitis C para el trasplante de riñón a pacientes también infectados. Esta experiencia conjunta, que se inició en 1990 y cuenta con el apoyo de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), pretende aprovechar un mayor número de órganos y acortar las listas de espera para el injerto renal. Los trasplantes con riñones infectados tienen tan buenos resultados como los demás.

Los nueve años de desarrollo de este proyecto colaborativo, dirigido por los nefrólogos José María Morales, del Doce de Octubre, y Josep María Campistel, del Clínico, han logrado una casuística de 98 trasplantes con donante y receptor infectados por el virus de la hepatitis C versus 200 trasplantes con donante negativo y receptor positivo. Los resultados de la investigación han sido presentados en el 36 Congreso de la Asociación Renal Europea-Asociación de Diálisis y Trasplante, que la semana pasada reunió en Madrid a más de cuatro mil especialistas de todo el mundo. Resultados preliminares de esta investigación se han ido publicando en 1993 en el New England Journal of Medicine y en 1995 en Kidney International.Según Morales, en los dos grupos comparados los receptores son enfermos infectados por el virus, mientras que sólo en uno, los donantes están también infectados. "Pretendemos demostrar", explica José María Morales, "que en los pacientes infectados por el virus C de la hepatitis, si reciben el riñón de un donante también infectado, los resultados del trasplante son similares, en cuanto a supervivencia, complicaciones y calidad de vida, a los obtenidos cuando el injerto procede de un donante no infectado". Y los resultados son además similares, según Morales, a los de los trasplantes renales en los que tanto el donante como el receptor están libres de hepatitis C.

En el mundo hay 150 millones de personas contagiadas por la hepatitis C, infección que en el 70% de los casos evoluciona hacia la cronicidad, con riesgo de desarrollar cirroris y cáncer de hígado. En España es la primera causa de trasplante hepático. Según datos de la ONT, en 1998 se realizaron 1.995 trasplantes de riñón. La lista de espera para el trasplante de riñón es de 3.850 pacientes y hay un total de 17.536 en diálisis.

En estos momentos, uno de cada cinco pacientes en diálisis (alternativa previa al trasplante) se encuentra infectado por el virus de la hepatitis C, la mayoría de ellos por transfusiones sanguíneas recibidas antes de 1989, cuando el virus aún no había sido identificado. "Nuestro trabajo", admite Morales, "ha provocado controversia en la comunidad científica internacional, aunque hay hospitales españoles y de distintos países, entre ellos Estados Unidos, que están realizando algunas tentativas. Nuestro objetivo es dar la oportunidad de acceder al trasplante renal a más pacientes en diálisis. Estos pacientes tienen un riesgo no desestimable de muerte cardiovascular, que es la primera causa de fallecimiento en este grupo de población, mientras que la hepática es la cuarta".

El protocolo de seguimiento de los pacientes con hepatitis C trasplantados recomienda extremar el control , vigilar la presentación de posibles infecciones y adecuar la inmunosupresión. También se ha de valorar la posibilidad de administrar dosis bajas de interferón con ribavirina.

Rafael Esteban Mur, jefe de Hepatología del hospital Vall d"Hebron de Barcelona, indica que el tratamiento clásico de la hepatitis C es el interferón alfa: "Hace cuatro años empezamos los estudios en los que se asocia ribavirina al interferón. Esta combinación, aprobada primero por la Food and Drug Administration de Estados Unidos y el pasado mayo por la Agencia Europea del Medicamento, consigue una tasa de curación del 70% de los infectados. Sin embargo, en nuestro país sólo disponemos del interferón, a pesar de que los médicos españoles llevamos tiempo solicitando a las autoridades sanitarias el registro de la ribavirina".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de septiembre de 1999

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